Deportes

Del Olimpo al olvido

En más de 120 años, solo mil 792 mexicanos han pisado un escenario de Juegos Olímpicos, un selecto y pequeño grupo que refleja lo difícil que es clasificar a la justa.

No es fácil tener mil 792 olímpicos en la historia de nuestro país que hoy tiene más de 130 millones de mexicanos. Es un gran honor y más festejar 100 años de la creación de esta institución que ha dado más que campeones a México: también desarrollo a través de unos Juegos Olímpicos en 1968”.


Marijose Alcalá
Dirigente del Comité Olímpico Mexicano.


Los primeros mexicanos que compitieron en unos Juegos Olímpicos fueron los hermanos Manuel, Eustaquio y José Pablo Escandón y Barrón en la edición de Paris 1900; también fueron los primeros mexicanos que subieron al podio con el bronce en el polo hípico.

Aquí su historia

“¡En toda la historia son 110 mil hombres y mujeres Olímpicos a nivel mundial, en una población que actualmente oscila en los 8 mil millones de habitantes! Es una situación muy privilegiada ser Olímpico, se reconoce que para ser participante se debieron pasar muchos procesos y cada vez es más difícil lograrlo”, compartió el Subcampeón Olímpico de Lucha, Daniel Aceves.


1792
Mexicanos han competido en 24 ediciones de Juegos Olímpicos: 1746 en las ediciones de verano y 46 en las de invierno.

Pero detrás de las cifras se esconde un mundo posterior al resplandor olímpico. Los años de entrenamiento y preparación en busca de clasificar a unos Juegos Olímpicos se transforman en: lesiones permanentes, no contar con acceso a seguridad social o pensión y además, en las generaciones olímpicas del siglo XX la mayoría de los atletas debió elegir entre hacer carrera deportiva o carrera académica, lo que decantó para muchos en no contar con las herramientas profesionales para crear una vida después del deporte.

“Una de las preocupaciones es dar dignidad a las olímpicas y los olímpicos. Muchos no tienen acceso a un empleo digno y tienen problemáticas socioeconómicas. Queremos tender puentes de apoyo porque han otorgado su esfuerzo para representar México«, agregó Aceves Villagrán, quien dirige la Asociación de Olímpicos Mexicanos, un organismo sin fines de lucro que busca enaltecer los valores del Olimpismo y recordar a los casi mil 800 atletas que en más de 100 años han llevado a México al escenario Olímpico.

Se requiere hacer una dignificación de los Olímpicos Mexicanos porque somos un sector social que puede y quiere seguir sirviendo a Mexico de muchas formas


Daniel Aceves
Subcampeón Olímpico de Lucha en Los Ángeles 1984

Deportes

La ayuda de Polonia al deporte mexicano

El debut de México en la Copa del Mundo Qatar 2022 será ante Polonia, un conjunto que en solo nueve participaciones ha alcanzado el tercer puesto en dos ediciones: Alemania 1974 y España 1982, pero años antes de hacer brillar su fútbol, compartieron el fulgor de su metodología deportiva para que México también viviera sus propios destellos en escenarios olímpicos y mundiales y al menos ocho especialistas en ciencias del deporte viajaron desde su natal Polonia hasta el otro lado del mundo a entrenar a chicos desconocidos para ellos y también para México…pero con su apoyo, dedicación y paciencia, sus nombres entrarían a la lista de las figuras imborrables en la historia nacional.

En los Juegos Olímpicos de México 1968 surgieron los primeros capítulos de éxito en la relación deportiva de México y Polonia. El boxeo mexicano ganó cuatro preseas, dos de ellas los oros de Ricardo Delgado y Antonio Roldán, con los dos bronces de Agustin Zaragoza y Joaquín Rocha; los cuatro pugilistas hicieron historia bajo las instrucciones de los entrenadores polacos Casimiro Mazek y Enrique Nowara (quien estuvo en México hasta 1971 y enfiló parte del rumbo amateur del boxeador Alfonso Zamora, que en los Juegos de Munich 1972 fue el único mexicano que ascendió al podio olímpico, con una presea de plata).

Durante los Juegos de México 1968 hubo un resultado histórico: el mundo vio por primera vez a una mujer mexicana en un podio olímpico: la esposa, madre y floretista Campeona Panamericana Pilar Roldán se colgó la única medalla olímpica que ha ganado la esgrima nacional y en la etapa más importante de su preparación hacia ese podio, Pilar trabajo en el Centro Deportivo Olímpico Mexicano con el apoyo del técnico Jerzy Buczak, quien no encontró limitantes alguna en nación, género o maternidad y trabajó duro con la mexicana hasta verla cumplir la meta que deseaba desde Tokio 64, aquí los detalles de su increíble historia.

En esos Juegos de 1968 el país local ganó su primera medalla olímpica en marcha atlética: el Sargento José Pedraza se colgó la plata en los 20km marcha, con la ayuda del entrenador polaco Jerzey Hausleber (con quien comenzó a trabajar en el verano de 1966) un técnico que en más de 35 años de esfuerzo directo con los atletas, contribuyó a que México colectara casi 120 preseas en Juegos Centrocaribeños, Juegos Panamericanos, Juegos Olímpicos o Campeonatos Mundiales de Atletismo, además de romper en 15 ocasiones los récords mundiales de distintas distancias de la caminata atlética. Hausleber Roszezewska fue el técnico que innovó con los entrenamientos en alturas superiores a los 4 mil metros sobre el nivel del mar y con su metodología se volvió artífice de leyendas como: Daniel Bautista, Ernesto Canto, Carlos Mercenario, Bernardo Segura, Noé Hernández o Joel Sánchez; todos ellos medallistas olímpicos de marcha atlética y por ello recibió el premio a la ‘Orden Mexicana del Águila Azteca’, que se concede a extranjeros que ofrecieron su esfuerzo para el desarrollo nacional, después se naturalizó mexicano y ganó además el Premio Nació al de Deportes.

Junto con Hausleber, llegó también a México en 1966 el entrenador Stanislaw Poburka para entrenar al equipo olímpico de voleibol varonil que no logró ganar ningún encuentro en el torneo de los Juegos de 1968, pero que contribuyó a sembrar la semilla que hizo crecer el deporte hasta tener talentos de exportación hacia Europa (como: José Luis Martell, Tomás Aguilera o Pedro Rangel). A sus 92 años de edad, Pobruka reside en Polonia.

Pero otro de los talentos polacos que llegó a México y se quedó aquí hasta su último aliento fue Tadeusz Kepka. Ambos, Hausleber y Kepka arribaron al país tras un contrato emitido por José de Jesús Clark Flores, entonces vicepresidente del Comité Olímpico Mexicano y en el caso de Kepka, su labor se enfocó en pruebas de fondo. Tadeusz -que hablaba fluido inglés, francés ruso, español y hasta latín- comenzó el arduo trabajo con una generación en la que estuvo el destacado Juan Máximo Martínez (qepd), único mexicano que se ubica en 4º sitio en dos distintas pruebas de unos mismos Juegos Olímpicos: en México 68 se quedó a un paso de las medallas tanto en 5,000m, como en 10,000m; con el también entrenó el medallista panamericano Mario ‘El Sope’ Pérez quien hizo los orígenes de la pista que lleva su apodo en la 2ª Sección de Chapultepec y aquí está la historia de este sitio y su creador.

Después, Kepka desarrolló el talento de Rodolfo Gómez, quien ganó maratones como Tokio o Atenas, fue dos veces 2º en el Maratón de Nueva York y también corrió el 42k en dos ediciones olímpicas: 1976 y 1980. Más tarde el mismo Rodolfo se volvería un destacado entrenador. Pronto llegó a manos de Kepka el talento de Arturo Barrios, el único mexicano que ha roto un récord mundial en pruebas de fondo (10,000m 27.08.23, Berlín 1989) y fue el primer hombre del mundo que hizo un 21k en menos de una hora. Con sus conocimientos, sus interminables cuadernos con estadísticas y su extraordinaria memoria, Tadeusz contribuyó a ver Subcampeón Mundial de maratón a Dionicio Ceron y también guió el trabajo que acumuló en sus piernas el veracruzano Germán Silva, dos veces ganador del Maratón de Nueva York y finalista olímpico del 42k en Atlanta 1996. Además se encargó de dirigir la preparación física de árbitros de fútbol mexicano. Antes de su último aliento, recibió a su último alumno destacado: el multimedallista panamericano y doble finalista olímpico Juan Luis Barrios.

A principios de la década de los 80 regresó a México con contrato en mano Andrzej Piotrowski (quien había venido a la capital del país en los Juegos de México 68 como parte del equipo polaco) y tendría por labor desarrollar los talentos en velocidad; entre otros, guió a Mayra González (400m), Óscar Juanz (400m vallas) y al sonorense Alejandro Cardenas quien practicaba la prueba combinada de decatlón y en 1999 se convirtió en la primera persona de México que ganó una medalla mundial en pruebas atléticas de velocidad: 400m y subió al podio con el bronce, al lado de la leyenda de las pistas, el estadounidense Michael Johnson. Hausleber, Kepka y Piotrowski estudiaron juntos en la Academia de Educación Física de su natal Varsovia. Antes de llegar a México Piotrowski entrenó a Irena Szewinska, Campeona Olímpica en México 68 en 200m y quien poseyó los récords mundiales de 100m, 200m, 400m y 4x100m.

Antes de ser entrenador, Piotrowski buscaba incursionar como actor en su natal Varsovia, pero migró a la Ciudad de México a desarrollar talentos deportivos. Hoy es el único de todos ellos que sigue viviendo en México.

La última en migrar de Polonia a México fue Wanda Panfil, considerada la mejor corredora de fondo del país, quien ganó majors como Nueva York o Londres, ademas de ser Campeona Mundial de Maratón en 1991 y fue así la primera y hasta hoy única Campeona Mundial del 42k nacida en Polonia. Wanda es la única de los ocho técnicos que aún se mantiene activa como entrenadora y apoya a distintos atletas como Vianey de la Rosa, olímpica en Río 2016.

Polonia, con el intelecto, la dedicación, la exigencia y, en casi todos los casos, con el ácido humor de sus técnicos, llevó a la gloria a atletas mexicanos que pusieron también intelecto, dedicación y exigencia en mancuernas que engrandecieron a México y crearon legados invaluables hasta hoy.

Deportes, Mujer y Deporte

La indómita Pilar Roldán

Fue una adelantada a su tiempo. Una innovadora, precursora y pionera de muchos sucesos inéditos. Sus contextos la llevaron entender que el deporte no era un pasatiempo ni un lujo, sino un recurso tan esencial como el agua. Pilar Roldán ya era esposa y madre de dos pequeños cuando se convirtió en la primera mujer de México que subió a un podio olímpico, en una época que juzgaba a las mujeres deportistas, en un deporte sin tradición nacional, en un entorno administrativo que dudaba de sus capacidades…pero todo ello en vez de impedimento se volvió una vitamina que nutrió cada uno de sus días de esfuerzo.

Aun no nacía Pilar y ya estaba destinada la deporte. Su padre, Ángel ‘El Güero’ Roldán, fue uno de los mejores tenistas de México y su madre, María ‘La Chata’ Tapia, fue medallista en los Juegos Centrocaribeños de San Salvador 1935. A los seis años tomó su primer raqueta, luego leyó ‘Los Tres Mosqueteros’ de Alejandro Dumas y jugaba a duelos imaginaria con la nada, pero la diversión se tornó en deseo y pidió a sus padres que le permitieran incursionar en la esgrima. El entrenador italiano Eduardo Alajmo le enseñó los fundamentos de tirar con florete y Pilar contagió su pasión a sus padres y su hermana menor Lourdes.

Comenzaba en este deporte de combate, cuando cerca de cumplir 15 años vio a su mamá ganar dos medallas de plata en el tenis de los Juegos Centrocaribeños de 1954. Esa era la naturaleza de la familia, para Pilar lo normal era ser una mujer de crecimiento integral: madre, deportista, competitiva y exitosa. Meses después ella misma representó por vez primera a México en los Juegos Panamericanos de 1955, que se inauguraron en la recién construida Ciudad Universitaria de la Universidad Nacional Autónoma de México y donde su mamá contendió como tenista, pero su padre y ella lo hicieron como esgrimistas. Es la primera y única vez que padres e hija representa a México en un evento de ciclo olímpico.

Su padre fue un guía innovador que iluminó su crecimiento deportivo. Sus consejos, su apoyo, su conciencia de entender que ni el esfuerzo ni la victoria tienen género, centraron las bases de su vida.

En la justa continental Pilar llegó invicta y venció a la finalista olímpica de Helsinki 1952  Maxime Mitchell de Estados Unidos, pero después vivió su primera derrota ante la venezolana Ingrid Sanders. Finalizó 4ª. Nada mal para el debut de una quinceañera.

Un año después, Pilar clasificó a los Olímpicos de Melbourne, Australia, los primeros donde se usó el toque electrónico. Roldán Tapia llegó a semifinales tras cuarto victorias y se ubicó en 10º puesto, pero lo que más saboreó fue ganarle un asalto a la experimentada británica Lillian Scheen que al final del torneo se llevó el oro de los Juegos.

Pilar continuó su vida entre floretes, caretas, guardias y audaces ataques y tras una serie de competencias en el extranjero (que costeó su padre por varias temporadas), Pilar construyó un prestigio en Europa y Estados Unidos y conquistó el oro en los Juegos Panamericanos de Chicago en 1959. Al año siguiente, en los Olímpicos de Roma 1960 dirigió a la Delegación Mexicana como abanderada del equipo y finalizó 8ª en el torneo.

Al regresar de Italia se casó con Edgar Giffenig. En 1961 se convirtió en mamá y de nueva cuenta se encontró con un apoyo sin precedentes para la época: para entrenar en las mañanas, su esposo cuidaba a su hijo, un solidario gesto que rindió frutos, pues Pilar ganó plata individual y con su hermana Lourdes ganó plata en la prueba por equipos de los Juegos Centrocaribeños de Kingston, Jamaica en 1962.

En 1963 nació su hija Ingrid. Pilar mantenía vivo el sueño olímpico con el apoyo familiar y el esfuerzo diario. Alternaba su vida como mamá y esgrimista, enfocada en tocar el podio olímpico en Tokio 1964, pero se encontró con una incongruencia: a unos días de partir le informaron que no fue inscrita. Busco al entonces presidente del Comité Olímpico Mexicano, José de Jesus Clark Flores, quien le dijo, según recuerda Pilar, que “no tenía calidad para ir”…aunque ya era una de las más prestigiosas floretistas del circuito internacional.

En vez de derrumbarse, aquella frase detonó sus más profundos deseos de poner al descubierto su inquebrantable valía.

Pilar se preparó por más de mil 400 días y en medio de esa mejora continua, recuperó el cetro del florete femenil en los Juegos Panamericanos de Winnipeg 67.

Al año siguiente, México recibió los Juegos Olímpicos de 1968. Pilar fue nominada para ser la última relevista del Fuego Olímpico en la Ceremonia de Inauguración, sería la primera mujer del mundo que encendería el pebetero olímpico, pero declinó el honor para dedicarse íntegramente a su competencia, que iniciaría cinco días después de arrancar la justa. Era el 19 de noviembre. Pilar tenía 29 años y dos hijos de 5 y 2 años cuando llegó a la Sala de Armas ‘Fernando Montes de Oca’ con 37 competidoras más.

Entrenada por el polaco Jerzy Buczak, Roldán fue sembrada en el Pool 5. Debía enfrentar a seis floretistas y las cuatro que obtuvieran los mejores resultados clasificarían a la siguiente fase. La mexicana ganó cinco de seis partidos (dio 22 toques y recibió 16) para clasificar a la siguiente fase en segundo sitio, detrás de la rumana, medallista mundial, Ecaterina Stahl-Iencic. Esa misma tarde, en la segunda ronda, Pilar terminó 2ª de su grupo con 3-2 y pasó a la gran final.

Pero para David Romero Vargas, entonces presidente de la Federación Mexicana de Esgrima, aquello no era indicativo de nada. “¿Una medalla? No. ¡Imposible! No hay que hacerse ilusiones”, dijo, tras ver a Pilar hacer historia. Ella encontró en esas frases una nueva ‘vitamina’.

La mañana del domingo 20 de octubre, era crucial. A la primera derrota, quedaba fuera del torneo. En el primer combate venció por 2-0 a la húngara, Campeona Olímpica por equipos, Lídia Dömölky, en la segunda a la italiana, medallista mundial, Giovanna Masciotta y logró algo tan inédito como anhelado: ¡estaba en la final!

En el Pool Final Pilar enfrentaría a: la Bicampeona Olímpica defensora Ildiko Rejto de Hungría, a la francesa, medallista mundial, Brigitte Gapais, la sueca Kerstin Palm y las soviéticas Campeonas Mundiales por equipos Yelenda Novikova y Galina Gorokhova.

Por la tarde, el primer duelo sería ante la soviética Novikova. Pilar esperaba en la pista al inicio del duelo, pero Yelena no llegaba. Al parecer el tráfico desde la Villa Olímpica hacia la ciudad Deportiva ‘Magdalena Mixhuca’ mermaban el camino de Novikova. Mientras tanto, en pista, los jueces le anunciaron a Pilar que, por regla, le darían el triunfo por default, pero la mexicana se negó. Pidió a los jueces esperar a su rival, pues un triunfo sin esfuerzo no sería digno ni loable. Novikova llegó tarde y en un aguerrido duelo, superó a Roldán…pero el gesto de la mexicana tuvo sus recompensas décadas después.

En los Olímpicos mexicanos Novikova cerró la contienda final con cuatro victorias y una sola derrota y Pilar con 3-2, empatada con la húngara Rejtó, el criterio de desempate fueron: Toques dados/Toques recibidos: la mexicana hizo 17/14 y la húngara 14/16.

Contra los pronósticos ajenos, contra un falso criterio de ‘falta de calidad’ y de ‘no hacerse ilusiones’, pero acompañada por el apoyo y la filosofía de esfuerzo de sus padres, su esposo y sus hijos, después de 14 años inmersa entre pistas y floretes olímpicos, Pilar Roldán, la esposa y madre de 29 años de edad, se convirtió en Subcampeona Olímpica en su propia casa, la primera mujer de México con una medalla olímpica sobre su pecho.

Pilar nunca dejó la esgrima, aunque fuera de manera recreativa. Nació su hija Sandra y dedicó su vida a apoyar el desarrollo de sus tres pequeños, pero una vez que fueron grandes regresó de lleno a la pista y con ese deseo, de nueva cuenta se volvió pionera: En 1984 Pilar fue la primera mujer del país que dirigió un organismo deportivo, al ser presidenta de la Federación Mexicana de Esgrima y a la par entrenó, compitió y clasificó a los Juegos Panamericanos de Indianapolis 1987; casi 20 años después de convertirse en la primera mujer medallista olímpica de México, ganó la presea de bronce en la prueba por equipos del florete femenil, en la justa continental y al año siguiente culminó su administración como dirigente de la esgrima nacional.

«Para todo eso me sirvió el deporte: me educó, me formó, me permitió realizarme como mujer, me permitió representar a mi país y sentirme muy orgullosamente mexicana al hacerlo»

Pilar Roldán. Subcampeona Olímpica de Esgrima y primera mujer de México con una presea olímpica.

…y respecto a aquel gesto que en México ’68 tuvo con Novikova: siete años después de su retiro, en 1995, el Comité Internacional del Juego Limpio le entregó a Pilar una medalla en reconocimiento por su ética y su valor extradeportivo, por darle la oportunidad a su rival de ganarle en la pista, aunque pudo elegir superarla por default y con ello habría accedido al oro. Con ese reconocimiento, Roldán Tapia se convirtió también en la primera persona de México que recibió la Medalla al Fair Play.

El brillo de aquel podio olímpico fue un resplandor con el que Pilar abrió el camino para que más mujeres encontraran en sus propias pistas el orgullo de lograr las victorias de sus propios combates.

Deportes, Mujer y Deporte

Maratón de Nueva York: Una conquista a ciegas.

El húmedo aroma del bosque se entremezcla con la fría mañana y Martha ya acumuló más kilómetros en las piernas. Será la primera mujer ciega de México que corra el Maratón de Nueva York y se alista para hacer de lo inédito, algo extraordinario.

“Esto es algo que puede hacer visibles tres condiciones que vivo: la discapacidad, mi género y mi edad porque a mis 58 años me animo a hacerlo. ¿Qué necesito? Entrenar: lo estoy haciendo, recursos: los estamos buscando, con eso lo voy a lograr y qué mejor: ¡representando a México!”, comparte Martha Beatriz tras culminar el entrenamiento en el Bosque de Chapultepec, algo que en su vida, antes de llegar al gremio de la discapacidad, no hizo nunca.


“Tengo 14 años en la discapacidad y anteriormente yo no corría, pero al verme sin hacer nada mi condición de salud era muy deplorable; empecé a correr y a sentir mejoría en mi cuerpo: hoy no tomo tantos medicamentos, he bajado de peso, he encontrado amigos y muchas disciplinas que puedo hacer. ¡El ejercicio me fortalece tanto!”, agregó López Vértiz, quien lleva una playera amarilla con el letrero ‘corredor ciego’ para ser visible y considerada por aquellos que también entrenan y sí pueden usar su vista.

Hace más de 35 años que Martha lidia con artritis reumatoide. Al detectar esta enfermedad crónico degenerativa recibió un tratamiento que debilitó su vista hasta que la perdió por completo.

“Fue algo paulatino…y digo: no fue por mi causa y nadie somos ajenos a que nos suceda. Perder la vista fue muy complicado porque en tu vida normal lo tienes todo y de pronto todo se va: trabajo, amigos, dinero”, compartió Martha con la voz entrecortada ante la impotencia de saber cómo todo lo que un día tuvo esfurmó. “Pero no me quedé a esperar nada. Quería seguir creciendo a pesar de todo. Entré a la Escuela Nacional para Ciegos, me rehabilité, conocí a muchas personas, vi que no era la única y estudié tres años, ahora soy Técnico en Masoterapia”, explicó la maratonista queda va por su segundo camino académico pues estudia en la Universidad Nacional Autónoma de México la carrera en Trabajo Social.

“No solamente quiero crecer en lo deportivo, también en lo educativo. He tomado muchos cursos de todo relacionado a la discapacidad no solo lo visual sino en todas las condiciones y sé que puedo aportar a empatizar y mejorar la calidad de vida de quienes tienen discapacidad. Curiosamente estudiar una carrera es algo que no había podido lograr antes y hoy lo hago con esta condición y a esta edad”, comparte orgullosa y sonriente la maratonista, que hizo de una dura pérdida su mayor motivo para reinventar su vida y hacer hoy más de lo que hacía 14 años atrás.


“A veces te sientes culpable de adquirir tu condición, pero me di cuenta que no es así. Espero que las personas puedan ser más sensibles con la comunidad porque no tenemos la vida comprada, cualquiera en cualquier momento puede llegar a la discapacidad y si alguien llega, hay que aprender a vivir y a superar; aprender que con lo que tenemos podemos hacer lo que deseamos”

Martha López
Maratonista ciega

Aprender a correr sin ver fue un reto que rompió las barreras de todos sus límites. “Al principio tenía temor y decía: «¿cómo voy a correr si caminar en la calle me cuesta mucho?» Empecé caminando con miedo, pero aquí Halcones me ha dado mucha seguridad y fortaleza, ya he hecho carreras desde cinco kilómetros hasta maratón, he encontrado amigos, oportunidades de todo lo que puedo hacer y darme cuenta que no debo ponerme límites de ningún tipo: ni condición de discapacidad, ni edad, ni género, lo que sea que yo quiera ¡lo puedo hacer!”, agregó.

Pero el camino ha sido más complejo que dominar sus propios temores. Martha ha superado además la pesadumbre de los prejuicios. 

“En mi casa hay ese tabú. Mi madre dice ‘¿pero por qué te vas a salir? ¿por qué te arriesgas?’ Pero es que no puedo encerrarme sin hacer nada. Hay mucho que deseo hacer: ya anduve en bici por 14 días desde Baja California a Baja California Sur; hace dos años anduve en motocicleta un mes por 19 estados de la República, ya hice un duatlón y me preparo para un triatlón. De niña no tuve una bicicleta propia, pero ahora quiero comprarme una bici tándem y en especial quiero demostrarle a mi familia que lo puedo hacer, ¿me voy a caer? si, tal vez ¿me voy a levantar? Seguro que me voy a levantar. No pasa nada”, agregó la aventurera que tocará el asfalto neoyorquino el 7 de noviembre próximo, en busca de conquistar sus calles con su esfuerzo y abrir las puertas de la confianza para quienes llegan a la discapacidad y creen que lo han perdido todo.

“Sueño con llegar a la meta. Pisar Nueva York es algo maravilloso, pero cruzar una meta con tanta gente, con el equipo que llevo, con el acompañamiento que tengo: mis guías, mis amigos que está al pendiente, llegar a la meta va a ser un sueño logrado. Solamente faltan un poco de recursos y un poco de entrenamiento pero lo demás está puesto para seguir yendo pa’ delante”, garantizó sonriente la mensajera de una esperanza ilimitada y retos inagotables.


Halcones del Asfalto

Martha entrena con el Club de Corredores Halcones, que vincula a personas con discapacidad visual (desde debilidad hasta ceguera total) con voluntarios que desean apoyarles en construir metas sobre el asfalto: desde tener la confianza de caminar 500 metros sin un bastón, hasta competir en eventos de 42 kilómetros.

“Uno de los principales valores que tenemos es el de al confianza, que se va construyendo con entrenamientos, asistencia, interacción.Una persona con discapacidad visual va a confiar en ti desde para caminar un kilómetro sin usar su bastón, hasta para correr durante 42 kilómetros, te conviertes en sus ojos y tienes que trabajar en construir confianza y este vínculo es muy poderoso”, explicó Teresita Robledo, coordinadora de Halcones México, que hoy, además de apoyar a atletas con discapacidades visuales, también recibe a personas con otras condiciones discapacitantes.

“En el camino fuimos aprendiendo que cuando eres guía entiendas que la discapacidad no define a una persona, pero sí tenemos que saber cómo podemos mejorar para ayudar al corredor a que en verdad de su máximo”, agregó.

El equipo se reune los sábados a las 7:00am en el Altar a la Patria del Bosque de Chapultepec para hacer entrenamientos conjuntos y allí mismo capacitan a los voluntarios que desean incorporarse como guías.

“Hay que asumir un compromiso tanto para ir a entrenar, como apoyar a un atleta con una meta en específico por ejemplo: correr medio maratón, un maratón, disminuir tiempos en 5k… en el equipo siempre decimos que todas las metas son importantes así sea que hoy empiezas a caminar un poco más, hasta correr un maratón en busca de ganar tu categoría”.

Con seis años en el equipo, Edgar Elenes Inchaurregui es el guía más experimentado. “En un principio fue curiosidad conocer y entender qué implicaba ser guía. Llegué con la idea de darles tiempo y esfuerzo pero me di cuenta de que yo recibía mucho más al aprender de su actitud ante la vida y su resiliencia. Me han enseñado a ser una persona más paciente, a entender un poco más las necesidades de los demás y tener un poco de más de conciencia sobre las diferencias y necesidades de las personas”, agregó el voluntario.

“La puerta está abierta. No es necesario tener experiencia como corredor, solo un poco de tiempo, voluntad y deseo de ayudar. Si estan interesados: vengan, conozcan al equipo que tiene a corredores entusiastas y a un grupo de guías que tratamos de ayudarles. Yo espero que la salud me acompañe por muchos años y poder hacer esta actividad el resto de mi vida”

Edgar Elenes Inchaurregui
Corredor guía
Deportes, Mujer y Deporte

Ella Bucio: La doble de acción que es Campeona Mundial


Cierra los ojos, se concentra, inhala profundo y al despegar los párpados corre a máxima velocidad para saltar de una techumbre, hacer un giro y caer en el siguiente edificio. ¡Lo logra! Le aplauden y cortan la toma. Así pasó Ella Bucio los últimos cinco años de su vida: como doble de acción, hasta que decidió hacer una pausa laboral de tres meses para cultivar un sueño: dedicar cada hora de cada día a hacer parkour hasta que logró convertirse en la mejor del mundo.

A sus 25 años, Ella ahorró lo de un lustro de trabajo como stuntman, un oficio de riesgo que implica representar a un personaje ficticio en escenas de acción, para dedicarse enteramente a sí misma, a escribir con esfuerzo, disciplina y valor el guión de su propia historia a practicar cada día, mejorar cada elemento y costear sus primeras competencias internacionales.

Mientras trabajaba, pasé meses sin poder entrenar parkour, por lo que mi progreso en esos cinco años fue lento y frustrante. Yo sabía que un día podía ser la mejor, pero no tenía tiempo para entrenar lo suficiente

Ella Bucio. Campeona Mundial de Parkour Freestyle.

En 2022 salió a representar a México por vez primera: fue a las Copas del Mundo de Montpelliere, Francia y de Sofía, Bulgaria, con el corazón adolorido al ver el gran talento mexicano que no sale del país a causa de los pocos apoyos para brillar en otras tierras.

“En todo este proceso, el coraje ha sido mi principal motor, mientras lloraba camino al aeropuerto, me dije: “voy a ganar esta mie*””, aseguró antes de tomar el vuelo por la conquista de Europa.

Se lo dijo y se lo cumplió. Ella ganó oro en la modalidad de freestyle en Francia (con 21.500 puntos) y oro en Bulgaria (también con 21.500). A pesar de nunca antes haber entrado al circuito, hoy es además la líder del ranking mundial de la temporada, además en la prueba de velocidad se ubica en cuarta posición en la lista del orbe de esta campaña.

Pero el preludio en su historia de éxito comenzó muchos años atrás, cuando la gimnasia artística y ella se fundieron en horas y horas de continua práctica.

“Toda la vida hice deporte, incluyendo muchos años de gimnasia. Después conocí a algunos chicos que practicaban parkour y me dijeron que podría ser buena en este deporte. Como doble de acción entre más cosas sepas hacer, tienes mejor condición y tienes más habilidades, por eso acepté…luego me di cuenta que la gimnasia era algo más estructurado: vas y practicas elementos que muchos otros ya han hecho antes, pero el parkour siempre está retándote a crear tus propios elementos”, analizó Bucio.

Con esa perspectiva, sus ahorros, la experiencia de escuchar dos veces el Himno Nacional y su creatividad en competencia, Ella llegó a Tokio, Japón, a la primera edición del Campeonato Mundial de Parkour, donde comenzó en las clasificatorias con 26.000 unidades (13.000 en ejecución y 13.000 en dificultad). En la final, Ella fue la única representante de América y en ella añadió .500 a cada criterio, para totalizar 27.000 puntos, a 2.000 de la japonesa Hanaho Yamamoto (25.000) y 2.5 de la checa Adela Merkova (24.500) que se quedaron plata y bronce de forma respectiva.

“Tengo muchos sentimientos por ahora. ¡Las otras chicas son tan buenas! Para mi es difícil sentirme tan competitiva como ellas, porque todas son tan talentosas. Todas merecen ser reconocidas”, comentó la capitalina de 25 años de edad, quien consumó el sueño de lograr la primera conquista en el mundo del Parkur, un deporte que busca debutar en Juegos Olímpicos pero no lo hará en Paris 2024, pese a que fue justo en Francia donde nació esta exigente disciplina que combina los ejercicios de la gimnasia artística, con los retos que implican los implementos que se encuentren en la calle.


Con la ciencia del peligro

Ella tiene una gran pasión por el deporte y la ciencia y por ello, en el costado derecho de su torso lleva un tatuaje que así lo indica.

“Me hice un tatuaje de la molécula de la adrenalina porque en mi vida he tenido siempre dos pasiones: una que es el deporte, por el asunto de la adrenalina que me encanta, y otra es la ciencia que siempre me ha gustado muchísimo. Si no me hubiera dedicado al deporte, probablemente ahorita estaría trabajando en un laboratorio”.

Deportes

Corea-Japón: El primer y controvertido Mundial del nuevo milenio

El 29 de junio de 2002 culminó el capítulo de uno de los actos más cínicos que el mundo recuerde de la FIFA, bajo la dirigencia de Joseph Blatter; un preludio al escandaloso ‘FIFAgate’ (que años después se tradujo en la dimisión del suizo frente al organismo más importante del futbol mundial); en el penúltimo día del mes de junio se jugó la final de la Copa del Mundo Corea-Japón.

Ver a Corea y Japón como anfitriones del evento no solo fue inédito, también sorprendente. Casi toda la primera mitad del siglo XX Japón invadió Corea y destruyó gran parte de su patrimonio histórico, lo que provocó relaciones hostiles entre ambos países; sin embargo ambos cobraron consciencia de que, ante la FIFA, solo unidos recibirían la primera Copa del Mundo en Asia. Su fuerza conjunta les hizo lograr el objetivo, (provocando previamente la dimisión de México en busca de su tercer Mundial).

El pulso del inicio del Milenio

Así, llegó a Asia la primera Copa del Mundo del Nuevo Milenio en un 2002 que vio en México su primer reality show (Big Brother); la famosa frase del entonces presidente Vicenta Fox a Fidel Castro: “comes y te vas”; la última visita del Papa Juan Pablo II (en la que canonizó a Juan Diego) o el paso del Huracán Kena.

En ese año inició la circulación del Euro y apareció, en Cantón, China, el primer caso de Síndrome Agudo Respiratorio Severo (o SARS-CoV), sin imaginar que 18 años después surgiría una nueva variante que cambiaría el curso de la humanidad. No existían ninguna de las redes sociales hoy en uso y el mundo digital era casi un desierto en el que muy pocos medios de información tenían presencia.

Michael Schumacher se convirtió en Campeón F1; mientras Lance Armstrong levantó su 4º título consecutivo en el Tour de France y Tim Montgomery rompió el récord mundial de 100m (9.78s, Paris), para ambos se desataron después escándalos de dopaje.

En 2002 se realizaron además los Juegos Olímpicos Invernales de Salt Lake City y los Juegos Centrocaribeños de San Salvador y mientras nacía el Diario Deportivo Récord, también desaparecía el Club Atlético Celaya.

En medio de pulsos de finales de los 90 e inicios del nuevo milenio, los ojos del mundo se posaron, entre mayo y junio, en Japón y Corea (y en el caso del segundo anfitrión: un día antes de culminar el Mundial, protagonizó un enfrentamiento naval con Corea del Norte, en el que fallecieron seis surcoreanos y 30 norcoreanos).

México en el Mundial 2002

México llegó a su 12ª Copa del Mundo, a pesar del famoso ‘aztecazo’ provocado por Costa Rica (1-2 para los ticos, en el verano del 2001, la primera derrota de la Selección Nacional en el Estadio Azteca, en partido oficial).

Javier Aguirre dirigía a un ‘Dream Team’ que contaba con el hoy gobernador de Morelos, Cuauhtémoc Blanco, Luis ‘Matador’ Hernandez, el histórico capitán Rafa Márquez, el ahora director de Selecciones Nacionales, Gerardo Torrado, Jared Borguetti, Braulio Luna, Germán Villa, Pavel Pardo, Francisco Palencia, José Manuel Abundis, Víctor Ruiz, Antonio de Nigris, Ramón Ramírez, Alberto García Aspe, Jesús Arellano, Manuel Vidrio, Duilio Davino, Salvador Carmona, Gabriel Caballero, Miguel Zepeda y en el arco: Óscar Perez y Jorge Campos. Un México instalado en el Grupo F con Ecuador, Croacia e Italia.

México superó primero a Croacia por 1-0 (que venía de ser 3º en Francia ‘98); luego triunfó contra Ecuador por 2-1 y ante Italia se dio el partido más emocionante de la fase: los azzurri llegaron con figuras como: Gianluigi Buffon, Francesco Totti, Christian Vieri, Paolo Maldini o Fabio Cannavaro y por encima de su fulgurante talento, México abrió el marcador gracias a Jared Borguetti que dio un cabezazo de 180° imparable para Buffon. México ganaba hasta los últimos cinco minutos del encuentro cuando Alessandro Del Piero marcó el empate.

México aseguró el primer sitio, pero el sueño terminó pronto, al caer en octavos por 0-2 en el Clásico de la CONCACAF ante Estados Unidos, para despedirse del Mundial, con Landon Donovan como verdugo y con el nacimiento de aquel famoso “dos a cero” que por mucho tiempo presumieron los estadounidenses. Cuauhtémoc Blanco fue el máximo goleador de la Selección con 9 goles en siete partidos.

El Mundial de las controversias

Entre las curiosidades: Senegal hizo su debut mundialista en aquella Copa y en el duelo inaugural derrotó 1-0 al campeón defensor Francia.

Pero en el mismo grupo de México iniciaron las sospechosas casualidades en contra de las potencias: el árbitro danés Jens Larsen anuló dos goles a Italia, contra Croacia. Al final, a la escuadra italiana le quitaron cinco decisivas anotaciones. Tras su último encuentro, Franco Carrera, presidente de la Federación Italiana de Futbol, aseguró que presentaría pruebas contra el árbitro ecuatoriano Bayron Moreno, a quien acusó de amaño, tras el partido de 4tos de final de los azzurri contra Corea; mientras el referi garantizó que solo hacía su trabajo. “Totti se tiró frente a mi y trató de engañarme”, dijo el sudamericano más odiado en Italia.

Carrera no presentó pruebas, pero ¿qué más pruebas se requerían ante la estela de ‘casuales’ injusticias? Antes de Italia, España fue la víctima y su técnico José Antonio Camacho protestó al árbitro kuwaití Saad Mané por anularle dos goles en el duelo contra Corea, que al final ganó la oncena asiática en penales por 5-3. Antes Corea empató con EUA, superó a Polonia y también a Portugal.

Corea se convirtió en el primer país asiático en cuartos de final de un Mundial y mientras los coreanos celebraban la histórica actuación, también enfrentaban sus propios e irónicos problemas internos: los dos hijos del presidente Kim Dae-Jung estaban en la cárcel, acusados de corrupción; mientras la comunidad internacional del fútbol señalaba las disfunciones arbitrales, por algunos referirs convocados con escasa experiencia: Mahamed Sade (Maldivias), Elis Doriri (Vanatu), Coffi Codina (Benin), Saad Kamel (Kuwait), Ali Tomusange (Uganda).

Entre otros casos inéditos, en el partido Alemania-Camerún, 14 jugadores fueron amonestados y aunque por un lado Blater admitió que durante el Mundial hubo: “árbitros insuficientes y desafortunados, los jueces de línea han sido un desastre”, a la vez fue renuente al uso del videoreplay; sin embargo, en la Comisión de Árbitros si hubo malos tragos: el español Ángel María Villar y el mexicano Edgardo Codesal renunciaron a ser miembros de este organismo, este último lo hizo “por toda la atmósfera de irregularidades”.

Al final, Alemania fue el ‘Vengador’ de los caídos y con gol de Michael Ballak superó a Corea por 1-0; mientras Brasil le ganó 1-0 a Turquía; para ver en la final Alemania vs. Brasil, con el experimentado silbante Pierluigi Colina y el mexicano Felipe Ramos Rizo como 4º árbitro.

En el Estadio de Yokohama de Japón, Brasil se apoderó por quinta vez de la Copa del Mundo, al vencer a Alemania por 2-0, ambos goles de Ronaldo.

La final de aquella Copa del Mundo de la FIFA resultó en una catarsis mundial, después de un mes de frustraciones e injusticias y una inflexión que abrió paso a los inexistentes “¿y si hubiera?”, “¿y si no hubiera?”.

Pero 13 años después, el comediante británico Lee Nelson se presentó en una conferencia de prensa con Joseph Blatter (que ya era estudiado por agencias de investigación estadounidenses por amaño y corrupción en asignación de sedes mundialistas). Nelson dejó un fajo de billetes falsos frente al suizo y en tono de burla dijo: “esto es para que le dé el Mundial del 2026 a Corea del Norte”. Blatter llamó a seguridad y el británico le lanzó los papeles en una de las escenas más icónicas en el adiós de la oscura carrera del suizo frente a la FIFA.

Deportes

Tenis mexicano en medio de ‘fuego cruzado’

Aún cuando el Comité Olímpico Internacional ha llamado a las Federaciones Deportivas Internacionales a no formar parte en eventos en los que participen o sean anfitriones los países Rusia y Bielorrusia, o que la FIFA en un hecho histórico excluyó a Rusia de la Copa del Mundo de Qatar 2022 (aunque el país acaba de recibir la edición anterior del evento), México sigue adelante con la realización de la Copa Davis que se jugará del 4 al 5 de marzo en nuestro país.

El Estadio ‘Rafael Osuna’ del Centro Deportivo Chapultepec, en la Ciudad de México, recibirá el evento en el que nuestro país se presentará en el Grupo Mundial I con: Alex Hernández, Gerardo López Villaseñor, Luis Patiño, Miguel Ángel Reyes Varela, Hans Hach; para medirse ante los bielorrusos Ilya Ivashka, Edgar Gerasimov, Martin Borisiouk, Erik Arutiunian y Andrei Vasilevski.

El tapatío Gerardo López Villaseñor forma parte del equipo Copa Davis.

Más allá de que los deportistas de cualquiera de ambas naciones se manifiesten a favor o en contra de la invasión rusa sobre Ucrania, el Comité Olímpico Internacional instó a desestimar a Rusia (por atacar) y a Bielorrusia (por apoyar el ataque), señaladas además por el COI por romper la Tregua Olímpica, pues aún están por competirse los Juegos Paralímpicos de Invierno de Beijing 2022 (que inician el 4 de marzo y culminan el 13 de ese mes).

El silencio en el deporte blanco ya empieza a incomodar pues ni la Federación Internacional de Tenis (ITF por siglas en inglés), ni la ATP (Asociación de Tenistas Profesionales) ni la WTA (Women’s Tennis Association) se ha manifestado ni en contra ni en concordancia con el COI; por cierto: el ‘deporte blanco’ regresó al programa olímpico desde los Juegos de Los Ángeles 1984, como parte del calendario oficial (en México 1968 se jugó como deporte de exhibición) y por ello, al culminar los Juegos de verano, la ITF recibe recursos del COI para promover programas y estrategias de difusión de su deporte.

Recibir recursos del COI no es el motivo principal por el que la ITF deba homologar su criterio a la posición olímpica, ni la presión internacional sería el motivo para la decisión que tome la ATP o la WTA. La primera tiene al ruso Danil Medvedev como líder mundial y la segunda a la bielorrusa Aryna Savalenka como 3 del mundo. Debe ser difícil coartar a jugadores que no eligen lo que hacen sus gobiernos, pero en medio de este momento, es necesario salir de la incertidumbre y saber si: se suman a una postura para el veto a estas naciones, o lideran la propuesta de no sancionar a civiles, cuando de los dilemas sociales, el deporte (con la cultura) se encuentra entre las últimas ocupaciones de líderes en cuyas prioridades están ahora las estrategias bélicas y los beneficios políticos y financieros.

Ante la indecisión de ITF, ATP y WTA, la primera en levantar la mano fue la tenista ucraniana Elina Svitolona (15 del mundo), quien en sus redes sociales manifestó que no jugará contra rivales de Rusia ni de Ucrania.

“Necesitamos una posición clara de la WTA, ATP y la ITF (…) además los jugadores ucranianos necesitamos el apoyo de estos organismos para presentar a los atletas de Rusia y Ucrania como “neutrales” y no poner sus símbolos patrios en los torneos”, suscribió la nacida en Odessa, de 27 años de edad, quien no culpa a los atletas de esos países por las posiciones de sus gobiernos.

En nuestro país, los organizadores del evento siguen adelante con la competencia, en virtud de que no han recibido otra instrucción de la ITF y más aún tras las complejidades administrativas que la Federación Mexicana de Tenis enfrentó por la disputa de dos dirigencias que buscaban presidir el organismo, entre finales del 2020 y principios del 2021.

El 6 de marzo de 2022, cuando haya terminado la serie México vs. Bielorrusia en la Ciudad de México, se cumplirá un año de que nuestro país logró una hazaña histórica, al vencer como visitante, por 3-1 a Bulgaria en Copa Davis y romper así una racha de 33 años sin superar a un equipo europeo; en aquel entonces era solo la pandemia por COVID-19 la que acechaba al mundo, pero hoy, además de las condiciones sanitarias, son las hostilidades bélicas las que dejan en una difícil posición la relación deportiva de Mexico con ambas naciones.

Touché en GDL

Sin embargo, en Guadalajara, Jalisco ya se impacta la postura del COI: en la Copa del Mundo de Esgrima que se realiza en la capital jalisciense se retiró la bandera de Rusia de la fila de insignias de naciones participantes y, al ganar la medalla de bronce el equipo femenil de este país, se presentó la bandera de la Federación Internacional de Esgrima y no la de Rusia.

Mientras que las esgrimistas estadounidenses, encabezadas por la Campeona Olímpica de Tokio 2020 Lee Keifer manifestaron su apoyo a Ucrania y en el costado izquierdo de su uniforme pusieron una pequeña bandera del país recientemente invadido.

Deportes

¿Solidaridad o prohibición?

KATY LÓPEZ

Los Juegos Olímpicos han capturado distintos momentos que enaltecen el espíritu de la fraternidad y la humanidad; sin embargo, sobre sus podios también se ha develado el lado cruento de las sociedades. Aunque la justa de Tokio 2020 se postergó por la pandemia del coronavirus al verano de 2021 (del 23 de julio al 8 de agosto), entre muchas otras incertidumbres queda esta: ¿en el verano de 2021 los estadounidenses van a manifestarse ante las tensiones sociales que enfrenta el país tras el homicidio de Georg Floyd, entre otros procesos de brutalidad policial?

(Floyd, un afroamericano de 46 años de edad, fue asesinado en Minneapolis el 25 de mayo de 2020 a manos del policía Derek Chauvin, que lo detuvo por el presunto uso de un billete falso de 20 dólares y aunque Floyd no se resistió al protocolo, el oficial lo sometió y dejó, por 8 minutos y 46 segundos, su rodilla sobre el cuello del detenido cuyas últimas palabras fueron “¡No puedo respirar!”. Aunque el oficial fue detenido, en Estados Unidos iniciaron las protestas no sólo por la justicia en este caso, también en nombre de todas las víctimas de violencia racial en el país).

El 10 de enero de 2020, en Lausana, Suiza, durante la 135ª sesión del Comité Olímpico Internacional, su presidente Thomas Bach recordó que los deportistas no deben hacer expresiones sociopolíticas ni en el podio, ni en ninguna de las instalaciones olímpicas, al decir que el movimiento olímpico no se puede usar como un trampolín de sus manifestaciones, pero tienen permitido hacerlo en sus redes sociales. Por un lado, tiene sentido, pues algunos atletas, como la saltadora Voula Papachristou emitió comentarios racistas en sus redes sociales y fue expulsada de la Villa Olímpica y de la justa de Londres 2012.

A la par, el propio COI tiene sus propias iniciativas sociales, como la creación de un equipo de un grupo vulnerable: el de los refugiados, que compite con la bandera de los cinco Aros Olímpicos, que debutó en los Juegos de Río 2016 y que en Tokio 2020+1, el protocolo marca que se presentarán justo después de la primera Delegación Nacional que entrará en la Ceremonia de Inauguración: Grecia, que tiene el honor de aperturar la justa, al ser su país el creador del certamen, en la Antigüedad.

Sin embargo, en los Juegos de Tokio 1964 y posteriormente en los de México 1968, se dio uno de los momentos más representativos de la lucha social. Fue contundente, pero discreto: ni Japón ni México invitaron a Sudáfrica a participar en sus Olímpicos, como señal de rechazo a su política de Apartheid (un sistema de segregación racial con la que los colonos europeos buscaban mantener privilegios sobre la población negra e india, nacida en estas tierras). Aunque Avery Brundage, presidente del COI en esa época, se manifestó en contra de esos actos, nada podía hacer, pues el país sede decidía a qué nación invitaba y cual no.

Pero en México 68 sucedió uno de los actos más contundentes. Cuando, en el Estadio Olímpico de Ciudad Universitaria, durante la premiación de los 200m varoniles, Tommie Smith y John Carlos, ganadores del oro y el bronce de forma respectiva, levantaron el puño con un guante oscuro para hacer alusión al grupo Panteras Negras que buscaba la igualdad racial. Seis meses atrás, la comunidad afroamericana había perdido a su más grande líder: el pastor bautista Marthin Luther King y aunque muchos deseaban no competir en la justa como boicot, fue Jessie Owens quien los convenció de asistir a la Ciudad de México y ganar medallas no sólo por su país, sino por su gremio. El más grande símbolo del deporte afroamericano, Owens fue el vínculo entre los atletas de esta comunidad y el Comité Olímpico de ma Unión Americana.

De una forma casi imperceptible, el ganador de la medalla de plata en aquel podio, el australiano Peter Norman, también se manifestó y aquí también está su trágica y admirable historia.

Peter Norman: Un blanco contra el racismo.

En septiembre de 2018, en la conmemoración del 50 aniversario de los Olímpicos del 68, John Carlos regresó a la Ciudad de México y en una charla con estudiantes de la Universidad Nacional Autónoma de México comentó:

«Si en verdad quisieran que no haya manifestaciones políticas en los Juegos, entonces los deportistas no deberían tener un uniforme de ninguna nación, ni ver su bandera al ganar una medalla, ni entonar el Himno Nacional de ningún país; eso también es un acto político. Debería ser la fiesta de la humanidad, sin distinción, ni banderas»

John Carlos
Medallista olímpico de bronce en los 200m de México 68.

Pocas expresiones extradeportivas se recuerdan después de aquella; por ejemplo: el último día de los Juegos Olímpicos de Río 2016, cuando por tradición se contiende el maratón varonil, el etíope Feyisa Lilesa protestó al cruzar la meta en segundo lugar en el Sambódromo de la ciudad carioca. El corredor hizo este gesto para manifestarse en contra de la represión gubernamental a la tribu Oromo.

El etíope ganó plata en los 42k de Río 2016.

“Oromo es mi tribu. El pueblo Oromo protesta por lo que es correcto, por paz, por un lugar para vivir. El gobierno está matando a mi gente y respaldo todas las protestas, mi familia está en la cárcel y si hablan de derechos democráticos, los matan. En nueve meses, más de mil personas han muerto en la lucha porque no les quiten sus tierras de cultivo”, dijo Lilesa, que repitió esa señal en el podio y pidió asilo en Brasil, pues aseguró que podrían matarlo o enviarlo a prisión por manifestarse; hasta el keniano, Campeón Olímpico Eliud Kipchogue externó su solidaridad con él.

Aunque previo a la justa carioca, el COI reiteró estar en contra de actos políticos en los Juegos, so pena de retirarle la medalla a quien los hiciera, el caso de Lilesa no tuvo repercusiones y por el contrario, en redes sociales recaudaron 40 mil dólares en unas horas para apoyarlo en su nueva vida fuera de Etiopía.

Después, en los Juegos Panamericanos de Lima 2019, dos estadounidenses también protestaron en el podio. Mientras se escuchaba su Himno Nacional, el esgrimista Race Imboden se hincó, tal como hiciera el jugador de futbol americano Collin Kaepernick en los campos de NFL.

Aunque no es de un gremio discriminado, Imboden se manifestó

“El orgullo por mi país, al que le tengo tanto amor, está truncado por las múltiples fallas: racismo, control de armas, maltrato a inmigrantes o un presidente (Donald Trump) que propaga el odio. Elegí sacrificar mi momento arriba del podio para llamar la atención sobre las situaciones que deben abordarse. Animo a otros a usar sus plataformas para lograr el cambio”

Race Imboden
Medallista olímpico de esgrima

Mientras la lanzadora de martillo Gwen Barry ganó oro en Lima 2019, pero no dejó su mano derecha sobre el pecho al escuchar el Himno Nacional de Estados Unidos y, al terminar la ceremonia, levantó el puño en el podio, tal como en México 68 hicieron Smith y Carlos.

Después de sus protestas, Sarah Hirshland, jefe ejecutiva del Comité Olímpico y Paralímpico de Estados Unidos, castigó por un año a ambos atletas; sin embargo, el 2 de junio de 2020, tras el asesinato de Floyd, Hirshland escribió una carta en la que dijo “Este Comité está del lado de aquellos que buscan la equidad y un trato igualitario”.

El mismo organismo que castigó las manifestaciones de Lima 2019, suscribió después un comunicado para manifestarse su repudio al trato que padeció George Floyd, por los elementos policiales. La atleta Barry exigió una disculpa pública del organismo por castigarla, si dicen coincidir en la misma lucha y porque el castigo le provocó perder patrocinios y apoyos en su preparación hacia Tokio 2020+1.

No solo eso. Hoy, la propia NFL, que años atrás excluyó a Kaepernick por su manera de protestar, emite un comunicado en el que acepta su responsabilidad en la creación del tejido social de la Unión Americana; la Federación Mundial de Atletismo tuiteó la silueta de aquel podio de los 200m en México 68 con el hasthag #BlackLivesMatter; jugadores de NBA como LeBron James o Dwayne Wade también se unen a la lucha, desde sus redes sociales; el pugilista Floyd Mayweather se dispuso a pagar los gastos funerarios de George Floyd y, para sorpresa del mundo, Michael Jordan (que en su vida como deportista activo jamás tomó un liderazgo social ante las injusticias que sufre la comunidad afroamericana) también protestó en su cuenta de twitter. Hasta futbolistas de la Bundesliga hicieron homenajes en el campo de juego, en honor a Floyd por una sola causa y una misma consciencia.

Entre el dolor y la prohibición ¿El equipo estadounidense o cualquier otro atleta de un país con dificultades sociales se animarán a protestar en Tokio 2020+1? ¿Ante la movilización social de atletas e instituciones deportivas el COI replanteará sus peticiones? ¿O estará escrito entre líneas el precepto de que “estará prohibido hasta que la institución lo haga”?

Deportes

Amor prohibido en México 68

En una época de profundas diferencias en el mundo, ambos personajes provenían de los polos ideológicos más opuestos de mediados de siglo XX.

KATY LÓPEZ

A finales de la década de los 60, México ejercía un profundo anticomunismo. Era el apogeo de la Guerra Fría y el temor de que en el país se sentaran bases para cambiar el modelo sociopolítico y económico era tan grande, que hasta al interior de la comunidad estudiantil creció un campo de batalla: entre los estudiantes que buscaban mayores libertades y aquellos que crearon el MURO: Movimiento Universitario de Renovadora Orientación.

El entonces presidente de México, Gustavo Díaz Ordaz ejerció su poder político para evitar que las ideas comunistas se propagaran en México y, según documentos secretos del Gobierno Estadounidense, la CIA tenía una fuerte influencia en las decisiones del primer mandatario, a través de Winston Scott, jefe de la agencia de investigación de Estados Unidos en México entre 1959 y 1969, quien creó una red de informantes entre los que estaban el propio Díaz Ordaz y Luis Echeverría. Todos coincidieron en prohibir la existencia del Partido Comunista de México y después, hasta la religión católica tomó el estandarte anticomunista, con lemas como “¡Religión sí! ¡Comunismo no!” o “¡Viva Cristo Rey y nuestro Ejército defensor!”.

Así, al final de la década de los 60 había dos pensamientos diametrales, intensos y enfrentados y durante los Juegos Olímpicos que recibió nuestro país en 1968, las hostilidades fueron aún más profundas, en especial hacia la nación que le dio vida al concepto del comunismo: la Unión de Repúblicas Soviéticas Socialistas (URSS); por ejemplo: en los partidos del voleibol femenino, el público ahogó el Gimnasio Juan de la Barrera de la Ciudad de México con abucheos a la URSS cuando le ganó el oro a Japón.

Otro caso sucedió en el Auditorio Nacional, cuando la gimnasta checoeslovaca Vera Caslavska había conquistado el corazón de los mexicanos al hacer su rutina de piso con el Son de la Negra y, aunque solo le faltaba cosechar el oro de la viga de equilibrio para ganar los cinco individuales disponibles, los jueces le dieron el primer lugar a la soviética Nataliya Kuchinskaya, decisión que desató la indignación, la ira y los gritos y abucheos del público. (Un poco del estigma estaba ensalzado contra el modelo sociopolítico de la URSS y otro más se aderezó con el rechazo hacia la invasión soviética sobre la República Checoeslovaca).

Kuchinskaya no era culpable ni de ser electa con el oro ni de recibir tales improperios de los anfitriones mexicanos; sin embargo, detrás de las medallas, de los podios, las competencias y la atmósfera de los Juegos, México le tenía preparada una historia alterna a la abucheada Campeona Olímpica soviética.

Todo porque aquellos prejuicios políticos y sociales no le importaron a un joven…quizá al único joven de todo México a quien sí debieron importarle. Se llamaba Alfredo Díaz Ordaz y era el hijo del muy anticomunista Presidente de México.

“Alfredo Díaz Ordaz se enamoró de Nataliya Kuchinskaya pero ella no hablaba inglés ni español y obviamente él no hablaba ruso, así que una voluntaria debía de estar allí para traducirles. Él siempre quería verla y estar con ella todo el tiempo que fuera posible y de alguna forma yo terminé en calidad de chaperona”, recuerda entre risas Lady Kyara Baez, quien 50 años después de aquel suceso confesó la breve y prohibida historia de amor, en una reunión con la generación que vivió aquellos Juegos.

Baez se preparó por casi dos años para ser voluntaria en los Juegos Olímpicos de México 68 y al ser de las pocas que hablaban ruso, fue designada para apoyar a la delegación soviética en su estadía, durante el inicio del otoño de aquel año.

Natalya vivió sus últimos Juegos en 1968.

Así, con una apasionada obsesión, Alfredo quería conquistar a Kuchinskaya.

“Una ocasión le dijo a Nataliya que quería darle una serenata y bueno, yo tenía que traducir todo de uno para otro. Nos llevó a Los Pinos y allí empezó a cantarle Come on Baby Light my Fire de Los Doors, pero ella me decía que era música muy escandalosa. A él no le importó eso, estaba muy emocionado de estar con ella en su casa…bueno la casa del Presidente de México más bien”.

Lady Kyara Baez. voluntaria en México 68.

Y aunque la velada fue divertida, después vinieron las consecuencias. “Yo pedí permiso para salir por una hora de la Villa Olímpica ¡y nos tardamos más de dos! Cuando regresamos, me regañaron mucho y me pidieron que no volviera a suceder, en realidad se enojaron conmigo que era voluntaria traductora y con ella también porque era atleta”, agregó Lady; sin embargo, por duros que fueron los regaños, ninguna de las dos nunca reveló que su tardanza se debía a estar en una cita con el hijo del presidente de México.

No era de extrañarse. Alfredo era la oveja negra de la familia presidencial. Era su último hijo y muy parecido a los jóvenes revolucionarios del Movimiento Estudiantil de 1968: le gustaba el rock progresivo y la psicodelia, formó grupos como Love Syndicate en donde escribió Love don’t go away y después creó la banda Renaissance. En los 80’s fundó además el grupo de funk rock Lucrecia, que en 1980, le abrió un concierto a Alice Cooper en Monterrey, Nuevo León.

La llama de ese amor fue un fulgor efímero que duró sólo el periodo olímpico, pero 50 años después, la historia perdura en la memoria de la testigo más cercana.

Alfredo Díaz Ordaz, años después de aquel romance.

En México 68, Nataliya tenía 19 años de edad y ganó cuatro medallas: dos oros en la prueba por equipos y en la viga de equilibrio, además de dos bronces (all around individual y manos libres). Nunca volvió a asistir a unos Juegos Olímpicos.

No quedan rastros de aquel amor platónico y olímpico, pero sí algunos sencillos del talento y creatividad de Alfredo, considerado un buen elemento del rock mexicano, pero con el estigma de un apellido ensombrecido por la historia.

Aquí una canción interpretada por aquel el hijo anárquico del presidente de México:

https://www.youtube.com/watch?v=4oVt7376s3

Deportes, El camino de una periodista

Mi querido enemigo

KATY LÓPEZ

El cielo era azul y los árboles de eucalipto se mecían al vaivén del viento de verano, mientras yo respiraba profundo el aroma que deja la tierra mojada, tras una noche de lluvia. En medio de mi onírica escena, se coló una bocanada de cigarro. No evité el gesto repulsivo que arruinó mi momento y fui aún más lejos: busqué en la trayectoria de aquel humo al culpable de mi regreso a la realidad y allí estaba él: con su gorra azul, su pantalón casual, que hacía juego con una chamarra color caqui, un rostro pálido, lleno de arrugas y esos pequeños ojos café que apuntaban con desdén a la pista de atletismo.

Olvidé aquel profundo aliento, hice una mueca y esperé el comentario de ese frecuente “enemigo mío”: el profesor de Polonia, Andrzej Piotrowski, entonces entrenador de velocistas como el medallista mundial Alejandro Cárdenas, Mayra González, Óscar Juanz o Israel Benítez. Todos trabajaban hasta después del mediodía en la pista de atletismo del Centro Deportivo Olímpico Mexicano.

Yo tenía 19 años, no existían las redes sociales y los teléfonos móviles no tenían cámara fotográfica, mucho menos internet. Debutaba como reportera de Deporte Amateur en el Diario Deportivo Récord; una fuente que, hoy penosamente confieso, no era de mi agrado: no le entendía nada, no conocía a ningún competidor, ningún deporte, ninguna regla. Yo, que sólo quería escribir de NBA, ahora estaba reporteando un montón de deportes olímpicos de los que no tenía ni la más atómica noción.

Pero para iniciar en Récord había una condición: en los primeros seis meses de trabajo te tenías que ganar tu nombre; es decir: si salías a hacer una entrevista o investigación, la información que escribieras no diría “Katya López”, por ejemplo sino “Redacción Récord”, mi nombre aparecería hasta que mi calidad periodística estuviera confirmada, así que el camino era muy largo aún.

A pesar de mi anonimato, el profesor Piotrowski a diario leía el periódico y, por pequeñas que fueran, leía las notas de Deporte Amateur firmadas por un “Redacción Récord” del que conocía la cara. Así que también a diario tenía algún reclamo guardado entre el humo del cigarro para mí. “¿Por qué escribió “100 metros con vallas varoniles” si los hombres corren 110”. “¡No se dice lanzamiento de bala, es impulso de bala! ¡Ah estas guentes!”, decía sin siquiera verme, y devolvía un cigarro delgadísimo a su boca.

Esa tarde soleada y calurosa, fui de nuevo a esa cita no escrita, por un regaño más, un refunfuño, algún desaire, pero el profesor no decía nada, ni siquiera veía el moreno rostro de una pobre adolescente que apenas aprendía a juntar sujeto y predicado. Entonces me pareció que esa tarde el profesor Piotrowski estaba más iracundo que cualquier otra ocasión. Sentí pavor y el cielo azul, el sol radiante y las flores silvestres creciendo en el campo parecían expectantes a la hecatombe.

Él estaba sentado en una escalinata, frente a la meta de los 100 metros y entonces salieron de su boca seis palabras:

  • ¿Es usted idiota, o qué es? Me dejó absorta en una marabunta de contradicciones: noté que el profesor Piotrowski me respetaba lo suficiente para hablarme de “usted” pero no tanto como para contenerse de insultarme. Lo dijo con un tono suficientemente fuerte como para que sus atletas tomaran sus cosas y se alejaran del tsunami que se avecinaba.
  • ¿¡Por qué me dice eso, profesor!?
  • ¿Si se da cuenta que hoy escribió que Alejandro Cárdenas se recupera de una “fascitis frontal”?
  • ¡Pues sí, eso me dijo él, que tenía eso! ¿Yo qué?
  • ¿Ah sí? ¡No me diga! ¿Dónde la tiene? ¿En la frente? ¿En el pene?
  • ¡Pues como voy yo a saber profesor, no soy doctora!

“¿Respuesta final?”, dijo demasiado tarde mi cerebro. El profesor hizo algo que yo nunca había visto: se levantó de su silla, su pálida piel se tornó roja y caminó hacia mi irreverente, petrificado, ignorante y aterrorizado ser.

“¿Pero cómo es posible que diga usted semejante estupidez’? ¿Boh, qué espera? ¿Que vengamos todos a resolverle aquí su trabajo? Usted “no es doctora” ¡ES REPORTERA! Y tiene que saber y si no sabe ¡aprenda! ¡Y si no aprendió, pregunte! ¡SE LLAMA FASCITIS PLANTAR! ¿Alguna vez alguien aquí le ha negado una entrevista? ¿Alguien le ha dicho que no puede atenderle? Acaba el entrenamiento y todos aquí le dan el tiempo que sea para sus entrevistas, aunque tengan que ir a comer o a descansar ¿y usted qué hace con el tiempo de las guentes? ¿Escribir idiotez?

“¿Las guentes que compran su periódico en la calle no saben quién es usted ¡PERO AQUÍ! Aquí sí sabemos quién escribe tonterías, que no sabe de qué está hablando, que no le importa saber y lo peor: ¡Que no le importa ni su nombre! Y si no le importa su nombre ¿¡boh qué dedicamos tiempo a usted que no le importa nada!?

“¡Su nombre no sale aquí, pero sabemos quién es! ¿Qué no le importa? ¿No le importa que sepamos que es usted una idiota? Si usted es periodista ¿qué no sabe lo que vale su nombre? ¿Nadie le ha dicho que cuando llegue a hacer entrevista van a decir “ah si, la que dice lanzamiento de bala”, “la de la fascitis frontal”? ¡Irresponsable!”.

Creo que me quedé con la boca abierta y los ojos desorbitados. No sé cómo permanecí callada tanto tiempo, no sé cómo contuve el llanto. Salí de la pista. Me temblaban las piernas, me latía muy fuerte el corazón. Me fui hacia el periódico y en el trayecto, pensé cada palabra a detalle.

Estaba terriblemente avergonzada. Nunca me sentí tan humillada como esa radiante tarde de verano. La mayor humillación era aceptar tan tarde que todo ese tiempo había actuado exactamente como una idiota y que arrastraba mi nombre al de la fama de alguien profundamente estúpido e inconsciente de serlo.

Al otro día regresé a la pista y estaba de nuevo el profesor con su cigarro. Otra vez me temblaban las piernas y con todo el miedo de causar un nuevo enojo, inhalé profundo, lo miré y tras verme de reojo con soberbia, él me dio la mano derecha, pero no con la palma extendida, sino con el dedo pulgar y el dedo índice juntos, como si entre ambos detuviera una copa de vino. Emulé el movimiento y chocamos los dedos, en una especie de “brindis por la paz”.

Me senté junto a él.

  • Oiga Profesor ¿cuánto mide la pista de atletismo?
  • Son 400 metros, y se hacen las carreras desde 100m hasta 10,000m, más las tres que son con obstáculos y los dos relevos: 100m y 400m”.
  • Ahhh.
  • ¿Y él qué está haciendo?
  • Salto con garrocha. Hay dos saltos verticales: garrocha y altura, dos horizontales: longitud y triple.
  • Creí que atletismo solo era correr.
  • Boh, también hay lanzamiento: martillo, disco y jabalina, pero bala se impulsa, no se lanza.
  • Ahhh.

Así comenzaron unas clases de algo que en ninguna escuela me habían enseñado jamás. El profesor Piotrowski abrió una puerta a un mundo asombroso que yo no había entendido. Un mundo que se volvió radiante y legible. En un lenguaje universal: el del esfuerzo del espíritu manifestado en el cuerpo.

El profesor Piotrowski pasó de ser el hombre enojón que arruinaba mis respiros, a mi maestro, mi amigo, quizá el amigo más honesto que llegaba a mi vida en mis inicios en este oficio; porque sin duda muchos podrían leer que yo escribía con una profunda ignorancia, pero sólo para él fue importante hacérmelo saber.

Gracias a él comprendí cada disciplina atlética y perdí el miedo de preguntar una y otra ocasión si no entendía “por que más vale parecer tonto una vez que serlo toda la vida”, me decía el profesor Piotrowski.

Pocos años después, entre mi asombro, hice el primer viaje al extranjero de mi vida laboral: los Campeonatos Mundiales de Atletismo de Helsinki, Finlandia –otra curiosa historia, por cierto–. Los viví como ir a Disneylandia: comprendí cada esfuerzo, cada derrota, cada llanto de victoria, cada evento y sus detalles.

¡Estaba tan asombrada! Cuando regresé, busqué al profesor ¡y le contaba tantas cosas al mismo tiempo!

“¡Profesor! ¿¡Qué cree!? Yelena Isinbáyeva usa aretes de delfines y mire me dejó su correo electrónico, ella me lo escribió aquí. No invente profe, ¡Bekele corre increíble, su última vuelta del 10,000m en 54 segundooooos! ¿Y qué cree? Que el que ganó los 3,000m con obstáculos se llamaba Saif Shaheen, era de Qatar pero nació en Kenia y los kenianos lo veían feo porque le pagaron un millón de dólares por naturalizarse, más Kemboi. Jefferson Pérez se cayó en la meta porque traía calambres y aún así ganó los 20k de marcha. Ana Guevara, la máxima medallista mundial del atletismo mexicano, ¡profe la vi ganar su bronce! ¿Y sabe qué? Allá meten al campo unos cochecitos rojos que van por las jabalinas y los discos ¡y los regresan a las jaulas! ¿Y si sabía que ese estadio se usó en los Olímpicos del 52 y en la entrada está una escultura de ¡Paavo Nurmi!? Me tomé una foto con Nurmi, bueno con la estatua. ¡Y mire! Le traje un libro de estadísticas, pesa un montón pero usted si lo va a saber usar…”.

Creo que el profesor se estaba mareando de tanto escucharme. Creo que se dio cuenta de que había creado un monstruo. Pero también creo que estaba muy feliz de ver que aquel regaño hizo florecer tantas cosas tan buenas en mi vida.

Aquel hombre que hacía años no paró en insultos y gritos, acompañados siempre de un respetuoso “usted”, aquel que era “mi querido enemigo» se convirtió en una de las personas que más aprecio. Desde entonces puedo platicar con él en su idioma: el deporte, el alto rendimiento, el olimpismo, la historia, el esfuerzo.

Ese doloroso regaño me hizo ver lo mucho que me estimaba y, en especial, algo que demuestra su psicología de buen entrenador: el profesor Piotrowski no solapará ni el más mínimo dejo de mediocridad de nadie; va a exigir, de las maneras que sea necesario, dar el máximo y cuando se logre la meta, no aplaudirá. “Para eso habíamos trabajado ¿no? ¿Ya lo lograste? Viene un reto más grande entonces”, regularmente piensa él así.

Porque un coach te enseña que lo excelente no llega por azar, que la excelencia se trabaja y se cosecha, que la vida no merece menos que tu máximo esfuerzo para que al final del día ni el más ínfimo rastro de indiferencia nuble lo mejor de ti.

Gracias por tanto, mi querido enemigo.