REPORTAJES

La ayuda de Polonia al deporte mexicano

El debut de México en la Copa del Mundo Qatar 2022 será ante Polonia, un conjunto que en solo nueve participaciones ha alcanzado el tercer puesto en dos ediciones: Alemania 1974 y España 1982, pero años antes de hacer brillar su fútbol, compartieron el fulgor de su metodología deportiva para que México también viviera sus propios destellos en escenarios olímpicos y mundiales y al menos ocho especialistas en ciencias del deporte viajaron desde su natal Polonia hasta el otro lado del mundo a entrenar a chicos desconocidos para ellos y también para México…pero con su apoyo, dedicación y paciencia, sus nombres entrarían a la lista de las figuras imborrables en la historia nacional.

En los Juegos Olímpicos de México 1968 surgieron los primeros capítulos de éxito en la relación deportiva de México y Polonia. El boxeo mexicano ganó cuatro preseas, dos de ellas los oros de Ricardo Delgado y Antonio Roldán, con los dos bronces de Agustin Zaragoza y Joaquín Rocha; los cuatro pugilistas hicieron historia bajo las instrucciones de los entrenadores polacos Casimiro Mazek y Enrique Nowara (quien estuvo en México hasta 1971 y enfiló parte del rumbo amateur del boxeador Alfonso Zamora, que en los Juegos de Munich 1972 fue el único mexicano que ascendió al podio olímpico, con una presea de plata).

Durante los Juegos de México 1968 hubo un resultado histórico: el mundo vio por primera vez a una mujer mexicana en un podio olímpico: la esposa, madre y floretista Campeona Panamericana Pilar Roldán se colgó la única medalla olímpica que ha ganado la esgrima nacional y en la etapa más importante de su preparación hacia ese podio, Pilar trabajo en el Centro Deportivo Olímpico Mexicano con el apoyo del técnico Jerzy Buczak, quien no encontró limitantes alguna en nación, género o maternidad y trabajó duro con la mexicana hasta verla cumplir la meta que deseaba desde Tokio 64, aquí los detalles de su increíble historia.

En esos Juegos de 1968 el país local ganó su primera medalla olímpica en marcha atlética: el Sargento José Pedraza se colgó la plata en los 20km marcha, con la ayuda del entrenador polaco Jerzey Hausleber (con quien comenzó a trabajar en el verano de 1966) un técnico que en más de 35 años de esfuerzo directo con los atletas, contribuyó a que México colectara casi 120 preseas en Juegos Centrocaribeños, Juegos Panamericanos, Juegos Olímpicos o Campeonatos Mundiales de Atletismo, además de romper en 15 ocasiones los récords mundiales de distintas distancias de la caminata atlética. Hausleber Roszezewska fue el técnico que innovó con los entrenamientos en alturas superiores a los 4 mil metros sobre el nivel del mar y con su metodología se volvió artífice de leyendas como: Daniel Bautista, Ernesto Canto, Carlos Mercenario, Bernardo Segura, Noé Hernández o Joel Sánchez; todos ellos medallistas olímpicos de marcha atlética y por ello recibió el premio a la ‘Orden Mexicana del Águila Azteca’, que se concede a extranjeros que ofrecieron su esfuerzo para el desarrollo nacional, después se naturalizó mexicano y ganó además el Premio Nació al de Deportes.

Junto con Hausleber, llegó también a México en 1966 el entrenador Stanislaw Poburka para entrenar al equipo olímpico de voleibol varonil que no logró ganar ningún encuentro en el torneo de los Juegos de 1968, pero que contribuyó a sembrar la semilla que hizo crecer el deporte hasta tener talentos de exportación hacia Europa (como: José Luis Martell, Tomás Aguilera o Pedro Rangel). A sus 92 años de edad, Pobruka reside en Polonia.

Pero otro de los talentos polacos que llegó a México y se quedó aquí hasta su último aliento fue Tadeusz Kepka. Ambos, Hausleber y Kepka arribaron al país tras un contrato emitido por José de Jesús Clark Flores, entonces vicepresidente del Comité Olímpico Mexicano y en el caso de Kepka, su labor se enfocó en pruebas de fondo. Tadeusz -que hablaba fluido inglés, francés ruso, español y hasta latín- comenzó el arduo trabajo con una generación en la que estuvo el destacado Juan Máximo Martínez (qepd), único mexicano que se ubica en 4º sitio en dos distintas pruebas de unos mismos Juegos Olímpicos: en México 68 se quedó a un paso de las medallas tanto en 5,000m, como en 10,000m; con el también entrenó el medallista panamericano Mario ‘El Sope’ Pérez quien hizo los orígenes de la pista que lleva su apodo en la 2ª Sección de Chapultepec y aquí está la historia de este sitio y su creador.

Después, Kepka desarrolló el talento de Rodolfo Gómez, quien ganó maratones como Tokio o Atenas, fue dos veces 2º en el Maratón de Nueva York y también corrió el 42k en dos ediciones olímpicas: 1976 y 1980. Más tarde el mismo Rodolfo se volvería un destacado entrenador. Pronto llegó a manos de Kepka el talento de Arturo Barrios, el único mexicano que ha roto un récord mundial en pruebas de fondo (10,000m 27.08.23, Berlín 1989) y fue el primer hombre del mundo que hizo un 21k en menos de una hora. Con sus conocimientos, sus interminables cuadernos con estadísticas y su extraordinaria memoria, Tadeusz contribuyó a ver Subcampeón Mundial de maratón a Dionicio Ceron y también guió el trabajo que acumuló en sus piernas el veracruzano Germán Silva, dos veces ganador del Maratón de Nueva York y finalista olímpico del 42k en Atlanta 1996. Además se encargó de dirigir la preparación física de árbitros de fútbol mexicano. Antes de su último aliento, recibió a su último alumno destacado: el multimedallista panamericano y doble finalista olímpico Juan Luis Barrios.

A principios de la década de los 80 regresó a México con contrato en mano Andrzej Piotrowski (quien había venido a la capital del país en los Juegos de México 68 como parte del equipo polaco) y tendría por labor desarrollar los talentos en velocidad; entre otros, guió a Mayra González (400m), Óscar Juanz (400m vallas) y al sonorense Alejandro Cardenas quien practicaba la prueba combinada de decatlón y en 1999 se convirtió en la primera persona de México que ganó una medalla mundial en pruebas atléticas de velocidad: 400m y subió al podio con el bronce, al lado de la leyenda de las pistas, el estadounidense Michael Johnson. Hausleber, Kepka y Piotrowski estudiaron juntos en la Academia de Educación Física de su natal Varsovia. Antes de llegar a México Piotrowski entrenó a Irena Szewinska, Campeona Olímpica en México 68 en 200m y quien poseyó los récords mundiales de 100m, 200m, 400m y 4x100m.

Antes de ser entrenador, Piotrowski buscaba incursionar como actor en su natal Varsovia, pero migró a la Ciudad de México a desarrollar talentos deportivos. Hoy es el único de todos ellos que sigue viviendo en México.

La última en migrar de Polonia a México fue Wanda Panfil, considerada la mejor corredora de fondo del país, quien ganó majors como Nueva York o Londres, ademas de ser Campeona Mundial de Maratón en 1991 y fue así la primera y hasta hoy única Campeona Mundial del 42k nacida en Polonia. Wanda es la única de los ocho técnicos que aún se mantiene activa como entrenadora y apoya a distintos atletas como Vianey de la Rosa, olímpica en Río 2016.

Polonia, con el intelecto, la dedicación, la exigencia y, en casi todos los casos, con el ácido humor de sus técnicos, llevó a la gloria a atletas mexicanos que pusieron también intelecto, dedicación y exigencia en mancuernas que engrandecieron a México y crearon legados invaluables hasta hoy.

Mujer y Deporte, REPORTAJES

La indómita Pilar Roldán

Fue una adelantada a su tiempo. Una innovadora, precursora y pionera de muchos sucesos inéditos. Sus contextos la llevaron entender que el deporte no era un pasatiempo ni un lujo, sino un recurso tan esencial como el agua. Pilar Roldán ya era esposa y madre de dos pequeños cuando se convirtió en la primera mujer de México que subió a un podio olímpico, en una época que juzgaba a las mujeres deportistas, en un deporte sin tradición nacional, en un entorno administrativo que dudaba de sus capacidades…pero todo ello en vez de impedimento se volvió una vitamina que nutrió cada uno de sus días de esfuerzo.

Deportista desde antes de nacer

Aun no nacía Pilar y ya estaba destinada la deporte. Su padre, Ángel ‘El Güero’ Roldán, fue uno de los mejores tenistas de México y su madre, María ‘La Chata’ Tapia, fue medallista en los Juegos Centrocaribeños de San Salvador 1935. A los seis años tomó su primer raqueta, luego leyó ‘Los Tres Mosqueteros’ de Alejandro Dumas y jugaba a duelos imaginarios con la nada, pero la diversión se tornó en deseo y pidió a sus padres que le permitieran incursionar en la esgrima. El entrenador italiano Eduardo Alajmo le enseñó los fundamentos de tirar con florete; pronto, Pilar contagió su pasión a sus padres y su hermana menor Lourdes.

Comenzaba en este deporte de combate, cuando cerca de cumplir 15 años vio a su mamá ganar dos medallas de plata en el tenis de los Juegos Centroamericanos y del Caribe de 1954. Esa era la naturaleza de la familia, para Pilar lo normal era ser una mujer de crecimiento integral: madre, deportista, competitiva y exitosa. Meses después ella misma representó por vez primera a México en los Juegos Panamericanos de 1955, que se inauguraron en la recién construida Ciudad Universitaria de la Universidad Nacional Autónoma de México y donde su mamá contendió como tenista, pero su padre y ella lo hicieron como esgrimistas.

FAMILIA ÚNICA

En esos Juegos Panamericanos de 1955 fue la primera y hasta ahora única vez que padres e hija representan a México en un evento de ciclo olímpico.

Su padre fue un guía innovador que iluminó su crecimiento deportivo. Sus consejos, su apoyo, su conciencia de entender que ni el esfuerzo ni la victoria tienen género, centraron las bases de su vida.

En la justa continental Pilar llegó invicta y venció a la finalista olímpica de Helsinki 1952  Maxime Mitchell de Estados Unidos, pero después vivió su primera derrota ante la venezolana Ingrid Sanders. Finalizó 4ª. Nada mal para el debut de una quinceañera en unos Juegos Panamericanos.

Melbourne 56: Su debut olímpico

Un año después, Pilar clasificó a los Olímpicos de Melbourne, Australia, los primeros donde se usó el toque electrónico. Roldán Tapia llegó a semifinales tras cuarto victorias y se ubicó en 10º puesto, pero lo que más saboreó fue ganarle un asalto a la experimentada británica Lillian Scheen que al final del torneo se llevó el oro de los Juegos.

Pilar continuó su vida entre floretes, caretas, guardias y audaces ataques y tras una serie de competencias en el extranjero (que costeó su padre por varias temporadas), Pilar construyó un prestigio en Europa y Estados Unidos y conquistó el oro en los Juegos Panamericanos de Chicago en 1959. Al año siguiente, en los Olímpicos de Roma 1960 dirigió a la Delegación Mexicana como abanderada del equipo y finalizó 8ª en el torneo.

Al regresar de Italia se casó con Edgar Giffenig. En 1961 se convirtió en mamá y de nueva cuenta se encontró con un apoyo sin precedentes para la época: para entrenar en las mañanas, su esposo cuidaba a su hijo, un solidario gesto que rindió frutos, pues Pilar ganó plata individual y con su hermana Lourdes ganó plata en la prueba por equipos de los Juegos Centrocaribeños de Kingston, Jamaica en 1962.

En 1963 nació su hija Ingrid. Pilar mantenía vivo el sueño olímpico con el apoyo familiar y el esfuerzo diario. Alternaba su vida como mamá y esgrimista, enfocada en tocar el podio olímpico en Tokio 1964, pero se encontró con una incongruencia: a unos días de partir le informaron que no fue inscrita. Busco al entonces presidente del Comité Olímpico Mexicano, José de Jesus Clark Flores, quien le dijo, según recuerda Pilar, que “no tenía calidad para ir”…aunque ya era una de las más prestigiosas floretistas del circuito internacional.

En vez de derrumbarse, aquella frase detonó sus más profundos deseos de poner al descubierto su inquebrantable valía.

Pilar se preparó por más de mil 400 días y en medio de esa mejora continua, recuperó el cetro del florete femenil en los Juegos Panamericanos de Winnipeg 67.

México 68: La mamá que tocó el podio

Al año siguiente, México recibió los Juegos Olímpicos de 1968. Pilar fue nominada para ser la última relevista del Fuego Olímpico en la Ceremonia de Inauguración, sería la primera mujer del mundo que encendería el pebetero olímpico, pero declinó el honor para dedicarse íntegramente a su competencia, que iniciaría cinco días después de arrancar la justa. Era el 19 de noviembre. Pilar tenía 29 años y dos hijos de 5 y 2 años cuando llegó a la Sala de Armas ‘Fernando Montes de Oca’ con 37 competidoras más.

Entrenada por el polaco Jerzy Buczak, Roldán fue sembrada en el Pool 5. Debía enfrentar a seis floretistas y las cuatro que obtuvieran los mejores resultados clasificarían a la siguiente fase. La mexicana ganó cinco de seis partidos (dio 22 toques y recibió 16) para clasificar a la siguiente fase en segundo sitio, detrás de la rumana, medallista mundial, Ecaterina Stahl-Iencic. Esa misma tarde, en la segunda ronda, Pilar terminó 2ª de su grupo con 3-2 y pasó a la gran final.

Pero para David Romero Vargas, entonces presidente de la Federación Mexicana de Esgrima, aquello no era indicativo de nada. “¿Una medalla? No. ¡Imposible! No hay que hacerse ilusiones”, dijo, tras ver a Pilar hacer historia. Ella encontró en esas frases una nueva ‘vitamina’.

La mañana del domingo 20 de octubre, era crucial. A la primera derrota, quedaba fuera del torneo. En el primer combate venció por 2-0 a la húngara, Campeona Olímpica por equipos, Lídia Dömölky, en la segunda a la italiana, medallista mundial, Giovanna Masciotta y logró algo tan inédito como anhelado: ¡estaba en la final!

En el Pool Final Pilar enfrentaría a: la Bicampeona Olímpica Ildiko Rejto de Hungría, a la francesa, medallista mundial, Brigitte Gapais, la sueca Kerstin Palm y las soviéticas Campeonas Mundiales por equipos Yelenda Novikova y Galina Gorokhova.

Por la tarde, el primer duelo sería ante la soviética Novikova. Pilar esperaba en la pista al inicio del duelo, pero Yelena no llegaba. Al parecer el tráfico desde la Villa Olímpica hacia la ciudad Deportiva ‘Magdalena Mixhuca’ mermaban el camino de Novikova. Mientras tanto, en pista, los jueces le anunciaron a Pilar que, por regla, le darían el triunfo por default, pero la mexicana se negó. Pidió a los jueces esperar a su rival, pues un triunfo sin esfuerzo no sería digno ni loable. Novikova llegó tarde y en un aguerrido duelo, superó a Roldán…pero el gesto de la mexicana tuvo sus recompensas décadas después.

En los Olímpicos mexicanos Novikova cerró la contienda final con cuatro victorias y una sola derrota y Pilar con 3-2, empatada con la húngara Rejtó, el criterio de desempate fueron: Toques dados/Toques recibidos: la mexicana hizo 17/14 y la húngara 14/16.

Contra los pronósticos ajenos, contra un falso criterio de ‘falta de calidad’ y de ‘no hacerse ilusiones’, pero acompañada por el apoyo y la filosofía de esfuerzo de sus padres, su esposo y sus hijos, después de 14 años inmersa entre pistas y floretes olímpicos, Pilar Roldán, la esposa y madre de 29 años de edad, se convirtió en Subcampeona Olímpica en su propia casa, la primera mujer de México con una medalla olímpica sobre su pecho.

Pilar nunca dejó la esgrima, aunque fuera de manera recreativa. Nació su hija Sandra y dedicó su vida a apoyar el desarrollo de sus tres pequeños, pero una vez que fueron grandes regresó de lleno a la pista y con ese deseo, de nueva cuenta se volvió pionera: En 1984 Pilar fue la primera mujer del país que dirigió un organismo deportivo, al ser presidenta de la Federación Mexicana de Esgrima y a la par entrenó, compitió y clasificó a los Juegos Panamericanos de Indianapolis 1987; casi 20 años después de convertirse en la primera mujer medallista olímpica de México, ganó la presea de bronce en la prueba por equipos del florete femenil, en la justa continental y al año siguiente culminó su administración como dirigente de la esgrima nacional.

Para todo eso me sirvió el deporte: me educó, me formó, me permitió realizarme como mujer, me permitió representar a mi país y sentirme muy orgullosamente mexicana al hacerlo»

Pilar Roldán. Subcampeona Olímpica de Esgrima y primera mujer de México con una presea olímpica.

Una medalla, 28 años después del logro olímpico

Respecto a aquel gesto que en México ’68 tuvo con Novikova: siete años después de su retiro, en 1995, el Comité Internacional del Juego Limpio le entregó a Pilar una medalla en reconocimiento por su ética y su valor extradeportivo, al darle la oportunidad a su rival de ganarle en la pista, aunque pudo elegir superarla por default y con ello habría accedido al oro. Con ese reconocimiento, Roldán Tapia se convirtió también en la primera persona de México que recibió la Medalla al Fair Play.

El brillo de aquel podio olímpico fue un resplandor con el que Pilar abrió el camino para que más mujeres encontraran, en sus propias pistas, el orgullo de lograr las victorias de sus propios combates.

Mujer y Deporte, REPORTAJES

Maratón de Nueva York: Una conquista a ciegas.

El húmedo aroma del bosque se entremezcla con la fría mañana y Martha ya acumuló más kilómetros en las piernas. Será la primera mujer ciega de México que corra el Maratón de Nueva York y se alista para hacer de lo inédito, algo extraordinario.

“Esto es algo que puede hacer visibles tres condiciones que vivo: la discapacidad, mi género y mi edad porque a mis 58 años me animo a hacerlo. ¿Qué necesito? Entrenar: lo estoy haciendo, recursos: los estamos buscando, con eso lo voy a lograr y qué mejor: ¡representando a México!”, comparte Martha Beatriz tras culminar el entrenamiento en el Bosque de Chapultepec, algo que en su vida, antes de llegar al gremio de la discapacidad, no hizo nunca.


“Tengo 14 años en la discapacidad y anteriormente yo no corría, pero al verme sin hacer nada mi condición de salud era muy deplorable; empecé a correr y a sentir mejoría en mi cuerpo: hoy no tomo tantos medicamentos, he bajado de peso, he encontrado amigos y muchas disciplinas que puedo hacer. ¡El ejercicio me fortalece tanto!”, agregó López Vértiz, quien lleva una playera amarilla con el letrero ‘corredor ciego’ para ser visible y considerada por aquellos que también entrenan y sí pueden usar su vista.

Hace más de 35 años que Martha lidia con artritis reumatoide. Al detectar esta enfermedad crónico degenerativa recibió un tratamiento que debilitó su vista hasta que la perdió por completo.

“Fue algo paulatino…y digo: no fue por mi causa y nadie somos ajenos a que nos suceda. Perder la vista fue muy complicado porque en tu vida normal lo tienes todo y de pronto todo se va: trabajo, amigos, dinero”, compartió Martha con la voz entrecortada ante la impotencia de saber cómo todo lo que un día tuvo esfurmó. “Pero no me quedé a esperar nada. Quería seguir creciendo a pesar de todo. Entré a la Escuela Nacional para Ciegos, me rehabilité, conocí a muchas personas, vi que no era la única y estudié tres años, ahora soy Técnico en Masoterapia”, explicó la maratonista queda va por su segundo camino académico pues estudia en la Universidad Nacional Autónoma de México la carrera en Trabajo Social.

“No solamente quiero crecer en lo deportivo, también en lo educativo. He tomado muchos cursos de todo relacionado a la discapacidad no solo lo visual sino en todas las condiciones y sé que puedo aportar a empatizar y mejorar la calidad de vida de quienes tienen discapacidad. Curiosamente estudiar una carrera es algo que no había podido lograr antes y hoy lo hago con esta condición y a esta edad”, comparte orgullosa y sonriente la maratonista, que hizo de una dura pérdida su mayor motivo para reinventar su vida y hacer hoy más de lo que hacía 14 años atrás.


“A veces te sientes culpable de adquirir tu condición, pero me di cuenta que no es así. Espero que las personas puedan ser más sensibles con la comunidad porque no tenemos la vida comprada, cualquiera en cualquier momento puede llegar a la discapacidad y si alguien llega, hay que aprender a vivir y a superar; aprender que con lo que tenemos podemos hacer lo que deseamos”

Martha López
Maratonista ciega

Aprender a correr sin ver fue un reto que rompió las barreras de todos sus límites. “Al principio tenía temor y decía: «¿cómo voy a correr si caminar en la calle me cuesta mucho?» Empecé caminando con miedo, pero aquí Halcones me ha dado mucha seguridad y fortaleza, ya he hecho carreras desde cinco kilómetros hasta maratón, he encontrado amigos, oportunidades de todo lo que puedo hacer y darme cuenta que no debo ponerme límites de ningún tipo: ni condición de discapacidad, ni edad, ni género, lo que sea que yo quiera ¡lo puedo hacer!”, agregó.

Pero el camino ha sido más complejo que dominar sus propios temores. Martha ha superado además la pesadumbre de los prejuicios. 

“En mi casa hay ese tabú. Mi madre dice ‘¿pero por qué te vas a salir? ¿por qué te arriesgas?’ Pero es que no puedo encerrarme sin hacer nada. Hay mucho que deseo hacer: ya anduve en bici por 14 días desde Baja California a Baja California Sur; hace dos años anduve en motocicleta un mes por 19 estados de la República, ya hice un duatlón y me preparo para un triatlón. De niña no tuve una bicicleta propia, pero ahora quiero comprarme una bici tándem y en especial quiero demostrarle a mi familia que lo puedo hacer, ¿me voy a caer? si, tal vez ¿me voy a levantar? Seguro que me voy a levantar. No pasa nada”, agregó la aventurera que tocará el asfalto neoyorquino el 7 de noviembre próximo, en busca de conquistar sus calles con su esfuerzo y abrir las puertas de la confianza para quienes llegan a la discapacidad y creen que lo han perdido todo.

“Sueño con llegar a la meta. Pisar Nueva York es algo maravilloso, pero cruzar una meta con tanta gente, con el equipo que llevo, con el acompañamiento que tengo: mis guías, mis amigos que está al pendiente, llegar a la meta va a ser un sueño logrado. Solamente faltan un poco de recursos y un poco de entrenamiento pero lo demás está puesto para seguir yendo pa’ delante”, garantizó sonriente la mensajera de una esperanza ilimitada y retos inagotables.


Halcones del Asfalto

Martha entrena con el Club de Corredores Halcones, que vincula a personas con discapacidad visual (desde debilidad hasta ceguera total) con voluntarios que desean apoyarles en construir metas sobre el asfalto: desde tener la confianza de caminar 500 metros sin un bastón, hasta competir en eventos de 42 kilómetros.

“Uno de los principales valores que tenemos es el de al confianza, que se va construyendo con entrenamientos, asistencia, interacción.Una persona con discapacidad visual va a confiar en ti desde para caminar un kilómetro sin usar su bastón, hasta para correr durante 42 kilómetros, te conviertes en sus ojos y tienes que trabajar en construir confianza y este vínculo es muy poderoso”, explicó Teresita Robledo, coordinadora de Halcones México, que hoy, además de apoyar a atletas con discapacidades visuales, también recibe a personas con otras condiciones discapacitantes.

“En el camino fuimos aprendiendo que cuando eres guía entiendas que la discapacidad no define a una persona, pero sí tenemos que saber cómo podemos mejorar para ayudar al corredor a que en verdad de su máximo”, agregó.

El equipo se reune los sábados a las 7:00am en el Altar a la Patria del Bosque de Chapultepec para hacer entrenamientos conjuntos y allí mismo capacitan a los voluntarios que desean incorporarse como guías.

“Hay que asumir un compromiso tanto para ir a entrenar, como apoyar a un atleta con una meta en específico por ejemplo: correr medio maratón, un maratón, disminuir tiempos en 5k… en el equipo siempre decimos que todas las metas son importantes así sea que hoy empiezas a caminar un poco más, hasta correr un maratón en busca de ganar tu categoría”.

Con seis años en el equipo, Edgar Elenes Inchaurregui es el guía más experimentado. “En un principio fue curiosidad conocer y entender qué implicaba ser guía. Llegué con la idea de darles tiempo y esfuerzo pero me di cuenta de que yo recibía mucho más al aprender de su actitud ante la vida y su resiliencia. Me han enseñado a ser una persona más paciente, a entender un poco más las necesidades de los demás y tener un poco de más de conciencia sobre las diferencias y necesidades de las personas”, agregó el voluntario.

“La puerta está abierta. No es necesario tener experiencia como corredor, solo un poco de tiempo, voluntad y deseo de ayudar. Si estan interesados: vengan, conozcan al equipo que tiene a corredores entusiastas y a un grupo de guías que tratamos de ayudarles. Yo espero que la salud me acompañe por muchos años y poder hacer esta actividad el resto de mi vida”

Edgar Elenes Inchaurregui
Corredor guía
Mujer y Deporte, REPORTAJES

Ella Bucio: La doble de acción que es Campeona Mundial


Cierra los ojos, se concentra, inhala profundo y al despegar los párpados corre a máxima velocidad para saltar de una techumbre, hacer un giro y caer en el siguiente edificio. ¡Lo logra! Le aplauden y cortan la toma. Así pasó Ella Bucio los últimos cinco años de su vida: como doble de acción, hasta que decidió hacer una pausa laboral de tres meses para cultivar un sueño: dedicar cada hora de cada día a hacer parkour hasta que logró convertirse en la mejor del mundo.

A sus 25 años, Ella ahorró lo de un lustro de trabajo como stuntman, un oficio de riesgo que implica representar a un personaje ficticio en escenas de acción, para dedicarse enteramente a sí misma, a escribir con esfuerzo, disciplina y valor el guión de su propia historia a practicar cada día, mejorar cada elemento y costear sus primeras competencias internacionales.

Mientras trabajaba, pasé meses sin poder entrenar parkour, por lo que mi progreso en esos cinco años fue lento y frustrante. Yo sabía que un día podía ser la mejor, pero no tenía tiempo para entrenar lo suficiente

Ella Bucio. Campeona Mundial de Parkour Freestyle.

En 2022 salió a representar a México por vez primera: fue a las Copas del Mundo de Montpelliere, Francia y de Sofía, Bulgaria, con el corazón adolorido al ver el gran talento mexicano que no sale del país a causa de los pocos apoyos para brillar en otras tierras.

“En todo este proceso, el coraje ha sido mi principal motor, mientras lloraba camino al aeropuerto, me dije: “voy a ganar esta mie*””, aseguró antes de tomar el vuelo por la conquista de Europa.

Se lo dijo y se lo cumplió. Ella ganó oro en la modalidad de freestyle en Francia (con 21.500 puntos) y oro en Bulgaria (también con 21.500). A pesar de nunca antes haber entrado al circuito, hoy es además la líder del ranking mundial de la temporada, además en la prueba de velocidad se ubica en cuarta posición en la lista del orbe de esta campaña.

Pero el preludio en su historia de éxito comenzó muchos años atrás, cuando la gimnasia artística y ella se fundieron en horas y horas de continua práctica.

“Toda la vida hice deporte, incluyendo muchos años de gimnasia. Después conocí a algunos chicos que practicaban parkour y me dijeron que podría ser buena en este deporte. Como doble de acción entre más cosas sepas hacer, tienes mejor condición y tienes más habilidades, por eso acepté…luego me di cuenta que la gimnasia era algo más estructurado: vas y practicas elementos que muchos otros ya han hecho antes, pero el parkour siempre está retándote a crear tus propios elementos”, analizó Bucio.

Con esa perspectiva, sus ahorros, la experiencia de escuchar dos veces el Himno Nacional y su creatividad en competencia, Ella llegó a Tokio, Japón, a la primera edición del Campeonato Mundial de Parkour, donde comenzó en las clasificatorias con 26.000 unidades (13.000 en ejecución y 13.000 en dificultad). En la final, Ella fue la única representante de América y en ella añadió .500 a cada criterio, para totalizar 27.000 puntos, a 2.000 de la japonesa Hanaho Yamamoto (25.000) y 2.5 de la checa Adela Merkova (24.500) que se quedaron plata y bronce de forma respectiva.

“Tengo muchos sentimientos por ahora. ¡Las otras chicas son tan buenas! Para mi es difícil sentirme tan competitiva como ellas, porque todas son tan talentosas. Todas merecen ser reconocidas”, comentó la capitalina de 25 años de edad, quien consumó el sueño de lograr la primera conquista en el mundo del Parkur, un deporte que busca debutar en Juegos Olímpicos pero no lo hará en Paris 2024, pese a que fue justo en Francia donde nació esta exigente disciplina que combina los ejercicios de la gimnasia artística, con los retos que implican los implementos que se encuentren en la calle.


Con la ciencia del peligro

Ella tiene una gran pasión por el deporte y la ciencia y por ello, en el costado derecho de su torso lleva un tatuaje que así lo indica.

“Me hice un tatuaje de la molécula de la adrenalina porque en mi vida he tenido siempre dos pasiones: una que es el deporte, por el asunto de la adrenalina que me encanta, y otra es la ciencia que siempre me ha gustado muchísimo. Si no me hubiera dedicado al deporte, probablemente ahorita estaría trabajando en un laboratorio”.

REPORTAJES

Corea-Japón: El primer y controvertido Mundial del nuevo milenio

El 29 de junio de 2002 culminó el capítulo de uno de los actos más cínicos que el mundo recuerde de la FIFA, bajo la dirigencia de Joseph Blatter; un preludio al escandaloso ‘FIFAgate’ (que años después se tradujo en la dimisión del suizo frente al organismo más importante del futbol mundial); en el penúltimo día del mes de junio se jugó la final de la Copa del Mundo Corea-Japón.

Ver a Corea y Japón como anfitriones del evento no solo fue inédito, también sorprendente. Casi toda la primera mitad del siglo XX Japón invadió Corea y destruyó gran parte de su patrimonio histórico, lo que provocó relaciones hostiles entre ambos países; sin embargo ambos cobraron consciencia de que, ante la FIFA, solo unidos recibirían la primera Copa del Mundo en Asia. Su fuerza conjunta les hizo lograr el objetivo, (provocando previamente la dimisión de México en busca de su tercer Mundial).

El pulso del inicio del Milenio

Así, llegó a Asia la primera Copa del Mundo del Nuevo Milenio en un 2002 que vio en México su primer reality show (Big Brother); la famosa frase del entonces presidente Vicenta Fox a Fidel Castro: “comes y te vas”; la última visita del Papa Juan Pablo II (en la que canonizó a Juan Diego) o el paso del Huracán Kena.

En ese año inició la circulación del Euro y apareció, en Cantón, China, el primer caso de Síndrome Agudo Respiratorio Severo (o SARS-CoV), sin imaginar que 18 años después surgiría una nueva variante que cambiaría el curso de la humanidad. No existían ninguna de las redes sociales hoy en uso y el mundo digital era casi un desierto en el que muy pocos medios de información tenían presencia.

Michael Schumacher se convirtió en Campeón F1; mientras Lance Armstrong levantó su 4º título consecutivo en el Tour de France y Tim Montgomery rompió el récord mundial de 100m (9.78s, Paris), para ambos se desataron después escándalos de dopaje.

En 2002 se realizaron además los Juegos Olímpicos Invernales de Salt Lake City y los Juegos Centrocaribeños de San Salvador y mientras nacía el Diario Deportivo Récord, también desaparecía el Club Atlético Celaya.

En medio de pulsos de finales de los 90 e inicios del nuevo milenio, los ojos del mundo se posaron, entre mayo y junio, en Japón y Corea (y en el caso del segundo anfitrión: un día antes de culminar el Mundial, protagonizó un enfrentamiento naval con Corea del Norte, en el que fallecieron seis surcoreanos y 30 norcoreanos).

México en el Mundial 2002

México llegó a su 12ª Copa del Mundo, a pesar del famoso ‘aztecazo’ provocado por Costa Rica (1-2 para los ticos, en el verano del 2001, la primera derrota de la Selección Nacional en el Estadio Azteca, en partido oficial).

Javier Aguirre dirigía a un ‘Dream Team’ que contaba con el hoy gobernador de Morelos, Cuauhtémoc Blanco, Luis ‘Matador’ Hernandez, el histórico capitán Rafa Márquez, el ahora director de Selecciones Nacionales, Gerardo Torrado, Jared Borguetti, Braulio Luna, Germán Villa, Pavel Pardo, Francisco Palencia, José Manuel Abundis, Víctor Ruiz, Antonio de Nigris, Ramón Ramírez, Alberto García Aspe, Jesús Arellano, Manuel Vidrio, Duilio Davino, Salvador Carmona, Gabriel Caballero, Miguel Zepeda y en el arco: Óscar Perez y Jorge Campos. Un México instalado en el Grupo F con Ecuador, Croacia e Italia.

México superó primero a Croacia por 1-0 (que venía de ser 3º en Francia ‘98); luego triunfó contra Ecuador por 2-1 y ante Italia se dio el partido más emocionante de la fase: los azzurri llegaron con figuras como: Gianluigi Buffon, Francesco Totti, Christian Vieri, Paolo Maldini o Fabio Cannavaro y por encima de su fulgurante talento, México abrió el marcador gracias a Jared Borguetti que dio un cabezazo de 180° imparable para Buffon. México ganaba hasta los últimos cinco minutos del encuentro cuando Alessandro Del Piero marcó el empate.

México aseguró el primer sitio, pero el sueño terminó pronto, al caer en octavos por 0-2 en el Clásico de la CONCACAF ante Estados Unidos, para despedirse del Mundial, con Landon Donovan como verdugo y con el nacimiento de aquel famoso “dos a cero” que por mucho tiempo presumieron los estadounidenses. Cuauhtémoc Blanco fue el máximo goleador de la Selección con 9 goles en siete partidos.

El Mundial de las controversias

Entre las curiosidades: Senegal hizo su debut mundialista en aquella Copa y en el duelo inaugural derrotó 1-0 al campeón defensor Francia.

Pero en el mismo grupo de México iniciaron las sospechosas casualidades en contra de las potencias: el árbitro danés Jens Larsen anuló dos goles a Italia, contra Croacia. Al final, a la escuadra italiana le quitaron cinco decisivas anotaciones. Tras su último encuentro, Franco Carrera, presidente de la Federación Italiana de Futbol, aseguró que presentaría pruebas contra el árbitro ecuatoriano Bayron Moreno, a quien acusó de amaño, tras el partido de 4tos de final de los azzurri contra Corea; mientras el referi garantizó que solo hacía su trabajo. “Totti se tiró frente a mi y trató de engañarme”, dijo el sudamericano más odiado en Italia.

Carrera no presentó pruebas, pero ¿qué más pruebas se requerían ante la estela de ‘casuales’ injusticias? Antes de Italia, España fue la víctima y su técnico José Antonio Camacho protestó al árbitro kuwaití Saad Mané por anularle dos goles en el duelo contra Corea, que al final ganó la oncena asiática en penales por 5-3. Antes Corea empató con EUA, superó a Polonia y también a Portugal.

Corea se convirtió en el primer país asiático en cuartos de final de un Mundial y mientras los coreanos celebraban la histórica actuación, también enfrentaban sus propios e irónicos problemas internos: los dos hijos del presidente Kim Dae-Jung estaban en la cárcel, acusados de corrupción; mientras la comunidad internacional del fútbol señalaba las disfunciones arbitrales, por algunos referirs convocados con escasa experiencia: Mahamed Sade (Maldivias), Elis Doriri (Vanatu), Coffi Codina (Benin), Saad Kamel (Kuwait), Ali Tomusange (Uganda).

Entre otros casos inéditos, en el partido Alemania-Camerún, 14 jugadores fueron amonestados y aunque por un lado Blater admitió que durante el Mundial hubo: “árbitros insuficientes y desafortunados, los jueces de línea han sido un desastre”, a la vez fue renuente al uso del videoreplay; sin embargo, en la Comisión de Árbitros si hubo malos tragos: el español Ángel María Villar y el mexicano Edgardo Codesal renunciaron a ser miembros de este organismo, este último lo hizo “por toda la atmósfera de irregularidades”.

Al final, Alemania fue el ‘Vengador’ de los caídos y con gol de Michael Ballak superó a Corea por 1-0; mientras Brasil le ganó 1-0 a Turquía; para ver en la final Alemania vs. Brasil, con el experimentado silbante Pierluigi Colina y el mexicano Felipe Ramos Rizo como 4º árbitro.

En el Estadio de Yokohama de Japón, Brasil se apoderó por quinta vez de la Copa del Mundo, al vencer a Alemania por 2-0, ambos goles de Ronaldo.

La final de aquella Copa del Mundo de la FIFA resultó en una catarsis mundial, después de un mes de frustraciones e injusticias y una inflexión que abrió paso a los inexistentes “¿y si hubiera?”, “¿y si no hubiera?”.

Pero 13 años después, el comediante británico Lee Nelson se presentó en una conferencia de prensa con Joseph Blatter (que ya era estudiado por agencias de investigación estadounidenses por amaño y corrupción en asignación de sedes mundialistas). Nelson dejó un fajo de billetes falsos frente al suizo y en tono de burla dijo: “esto es para que le dé el Mundial del 2026 a Corea del Norte”. Blatter llamó a seguridad y el británico le lanzó los papeles en una de las escenas más icónicas en el adiós de la oscura carrera del suizo frente a la FIFA.

Historias aleatorias

Mi ídolo

Tú no lo sabes, pero nuestro amor comenzó en el Estadio Azteca. Lo recuerdo perfecto: era de noche, 2 de octubre de 2005. Allí, la NFL hacía su primer juego de temporada fuera de Estados Unidos (49ers de San Francisco vs. Arizona Cardinals), pero antes del Kickoff yo miraba el cielo y sus estrellas -me gusta el firmamento del otoño- y en ese instante ¡supe que estabas conmigo! ¡Mi corazón latió tan fuerte! Sentí como si de abajo hacia arriba me fuera llenando de una felicidad y un asombro tan grande que no paré de sonreír. No me podía concentrar en el partido, solo pensando en ti.

Desde entonces cambió todo en mi vida. Al siguiente día fui a conocerte: eras más pequeñita que una lenteja y ya te amaba; hacíamos todo juntas: ir a correr, trabajar, viajar. ¡Platicaba de todo contigo! Aunque creyeran que estaba loca, porque me veían hablando pensando que estaba sola, pero te contaba todo a ti. En las noches, después de trabajar, prendía los audífonos y te ponía el Aria en la cuerda de Sol de Bach.

En mayo del 2006, estaba a pocas semanas de abrazarte; me sentía tan feliz y a la vez algo rara porque no volveríamos a estar tan unidas como esos meses…pero entonces un estudio detectó algo que parecía una hernia y resultó en otra cosa que jamás había escuchado: gastrosquisis aguda, aparato digestivo y algunos órganos más estaban fuera de la caja torácica, de hecho fuera del cuerpo. No sabía que existía eso. ¡Me aterré tanto! Pero Dios, en su grandeza, a unos días de recibirte, envió a las personas correctas para ti: el Doctor Rubén Sauer Ramírez y el Doctor Mario Franco Gutiérrez.

El día que naciste no te conocí. Te llevaron directo a cirugía. A la mañana siguiente entré al cuarto de terapia intensiva para bebés ¡había muchos! y sin haberte visto antes, de inmediato te encontré: ¡más hermosa de lo que hubiese imaginado!

Pero al pasar los días, no mejoraban las cosas. Fue muy duro que me dieran de alta y salir del hospital sin llevarte conmigo en mis brazos.

Diario podía ir a verte solo por dos horas (a las 12:00 y a las 4:00), pero no podía cumplir mi sueño de cargarte: había muchas cosas en medio de un abrazo: catéter, sonda, cablecitos del monitor y tu reciente y delicada cirugía.

Aunque había que usar cofias, cubrebocas y batas quirúrgicas para entrar a visitarte yo me arreglaba como si fuera a una fiesta: me peinaba, me maquillaba me ponía mi mejor perfume porque iría a ver a la persona que más admiro en el mundo: ¡te vería a ti! ¡Vería a mi ídolo! Una pequeña guerrerita de menos de 50 centímetros que en cada hora estaba dando la más valiente batalla. Ante mis ojos tú diste la pelea del siglo. Te vi luchar con tanta fuerza contra cualquier pronóstico, que era imposible no acompañar tu dedicación. Nunca lloré frente a ti y nunca dudé de tu fuerza.

Te cantaba, te contaba cuentos, te platicaba cómo era el mundo tan hermoso allá afuera, esperándote con tantas personas que te aman.

Viviste dos operaciones más y seis transfusiones de sangre, ¡tu cuerpo era tan pequeñito y tu voluntad tan inmensa!

En uno de varios momentos, platiqué con Dios y le dije. “Señor: te agradezco infinitamente el tiempo que me has permitido pasar con la más grande bendición de mi vida. Dejo en tus manos lo que suceda pues tu voluntad es perfecta y sé que me darás la fuerza para vivir con lo que a bien tengas destinado para ella y para mi”. A la vez, todas las noches soñaba con abrazarte y cantarte ¡me hacías muchísima falta!

Pocos días después, tu abuela Bertha llevó al padre a bautizarte y no puedo más que decir que: pasaron unos días y MILAGROSAMENTE ya podías tomar leche y a la semana ¡te dieron de alta!

¡No podía creer que conocerías a tus abuelitos y nuestra familia, que sentirías el sol y el calor de sus rayos, que verías las flores y percibirías el aroma de la tierra mojada, ¡que dormirías a mi lado al fin!

Nunca hizo falta volver al hospital. ¡Eres tan sana y bendecida!

Desde entonces has sido mi mayor inspiración, mi fortaleza y mi eterna gratitud con Dios; aun no puedo creer que confiara tanto en mi como para poner en mis manos la vida de un alma tan maravillosa como la tuya.

Ver cómo te sentaste sola por primera vez, ver salir tu primer diente, dar tu primer paso, ¡escuchar tu voz por primera vez! Escucharla día a día, con tus ideas, descubrimientos, preocupaciones y cantos. Escuchar tu risa, que se volvió el sonido más hermosa de mi vida.

Recuerdo las noches que me esperabas, después de trabajar, para leer cuentos y cambiarles el final por una historia más bonita…o inventar nuestros propios relatos que nos hacían reír hasta quedarnos dormidas.

Cómo aprendiste a leer, escribir, patinar, pintar. ¡Cómo hemos crecido juntas, bebé!

No recuerdo la fecha del último día que te cargué, ni el último cuento que contamos, la última vez que rodamos por el pasto o que anduvimos en bici y aunque cada momento sigue impreso en mi corazón; recuerdo siempre a detalle la lucha más valiente que he atestiguado por salir al mundo a vivir: tu lucha.

Gracias, pequeña maestra, por tu eterna enseñanza. Gracias por elegirme, gracias por darme el regalo de ser tu mamá.

OPINIÓN

Tenis mexicano en medio de ‘fuego cruzado’

Aún cuando el Comité Olímpico Internacional ha llamado a las Federaciones Deportivas Internacionales a no formar parte en eventos en los que participen o sean anfitriones los países Rusia y Bielorrusia, o que la FIFA en un hecho histórico excluyó a Rusia de la Copa del Mundo de Qatar 2022 (aunque el país acaba de recibir la edición anterior del evento), México sigue adelante con la realización de la Copa Davis que se jugará del 4 al 5 de marzo en nuestro país.

El Estadio ‘Rafael Osuna’ del Centro Deportivo Chapultepec, en la Ciudad de México, recibirá el evento en el que nuestro país se presentará en el Grupo Mundial I con: Alex Hernández, Gerardo López Villaseñor, Luis Patiño, Miguel Ángel Reyes Varela, Hans Hach; para medirse ante los bielorrusos Ilya Ivashka, Edgar Gerasimov, Martin Borisiouk, Erik Arutiunian y Andrei Vasilevski.

El tapatío Gerardo López Villaseñor forma parte del equipo Copa Davis.

Más allá de que los deportistas de cualquiera de ambas naciones se manifiesten a favor o en contra de la invasión rusa sobre Ucrania, el Comité Olímpico Internacional instó a desestimar a Rusia (por atacar) y a Bielorrusia (por apoyar el ataque), señaladas además por el COI por romper la Tregua Olímpica, pues aún están por competirse los Juegos Paralímpicos de Invierno de Beijing 2022 (que inician el 4 de marzo y culminan el 13 de ese mes).

El silencio en el deporte blanco ya empieza a incomodar pues ni la Federación Internacional de Tenis (ITF por siglas en inglés), ni la ATP (Asociación de Tenistas Profesionales) ni la WTA (Women’s Tennis Association) se ha manifestado ni en contra ni en concordancia con el COI; por cierto: el ‘deporte blanco’ regresó al programa olímpico desde los Juegos de Los Ángeles 1984, como parte del calendario oficial (en México 1968 se jugó como deporte de exhibición) y por ello, al culminar los Juegos de verano, la ITF recibe recursos del COI para promover programas y estrategias de difusión de su deporte.

Recibir recursos del COI no es el motivo principal por el que la ITF deba homologar su criterio a la posición olímpica, ni la presión internacional sería el motivo para la decisión que tome la ATP o la WTA. La primera tiene al ruso Danil Medvedev como líder mundial y la segunda a la bielorrusa Aryna Savalenka como 3 del mundo. Debe ser difícil coartar a jugadores que no eligen lo que hacen sus gobiernos, pero en medio de este momento, es necesario salir de la incertidumbre y saber si: se suman a una postura para el veto a estas naciones, o lideran la propuesta de no sancionar a civiles, cuando de los dilemas sociales, el deporte (con la cultura) se encuentra entre las últimas ocupaciones de líderes en cuyas prioridades están ahora las estrategias bélicas y los beneficios políticos y financieros.

Ante la indecisión de ITF, ATP y WTA, la primera en levantar la mano fue la tenista ucraniana Elina Svitolona (15 del mundo), quien en sus redes sociales manifestó que no jugará contra rivales de Rusia ni de Ucrania.

“Necesitamos una posición clara de la WTA, ATP y la ITF (…) además los jugadores ucranianos necesitamos el apoyo de estos organismos para presentar a los atletas de Rusia y Ucrania como “neutrales” y no poner sus símbolos patrios en los torneos”, suscribió la nacida en Odessa, de 27 años de edad, quien no culpa a los atletas de esos países por las posiciones de sus gobiernos.

En nuestro país, los organizadores del evento siguen adelante con la competencia, en virtud de que no han recibido otra instrucción de la ITF y más aún tras las complejidades administrativas que la Federación Mexicana de Tenis enfrentó por la disputa de dos dirigencias que buscaban presidir el organismo, entre finales del 2020 y principios del 2021.

El 6 de marzo de 2022, cuando haya terminado la serie México vs. Bielorrusia en la Ciudad de México, se cumplirá un año de que nuestro país logró una hazaña histórica, al vencer como visitante, por 3-1 a Bulgaria en Copa Davis y romper así una racha de 33 años sin superar a un equipo europeo; en aquel entonces era solo la pandemia por COVID-19 la que acechaba al mundo, pero hoy, además de las condiciones sanitarias, son las hostilidades bélicas las que dejan en una difícil posición la relación deportiva de Mexico con ambas naciones.

Touché en GDL

Sin embargo, en Guadalajara, Jalisco ya se impacta la postura del COI: en la Copa del Mundo de Esgrima que se realiza en la capital jalisciense se retiró la bandera de Rusia de la fila de insignias de naciones participantes y, al ganar la medalla de bronce el equipo femenil de este país, se presentó la bandera de la Federación Internacional de Esgrima y no la de Rusia.

Mientras que las esgrimistas estadounidenses, encabezadas por la Campeona Olímpica de Tokio 2020 Lee Keifer manifestaron su apoyo a Ucrania y en el costado izquierdo de su uniforme pusieron una pequeña bandera del país recientemente invadido.

Historias aleatorias, Mujer y Deporte

VOLUNTAD

Tenía la boca abierta, grande, muy grande. Me dolía una muelita y Nayeli estaba por inyectarme anestesia mientras platicaba conmigo. Si algo me encanta de los odontólogos es que platican con los pacientes, a sabiendas de que no podremos entablar propiamente una conversación, pero igual se involucran con nuestra historia y nos comparten la suya y a veces hasta el capítulo de alguien más, de alguien que crea caminos asombrosos.

“Deberías de entrevistar a mi amiga, ella va a ir a Juegos Olímpicos, me dijo Nayeli, amiga de una de mis mejores amigas: Laura. Le pregunté su nombre y me apenó confesarle que no la conocía (cosa rara porque, al seguir el ciclo olímpico desde Juegos Centrocaribeños uno conoce a todos los atletas y especialistas que acuden a Olímpicos). “Ah, es que ella no es deportista, ella es odontóloga también y va a ir como voluntaria”, me dijo.

¿Voluntaria, eh? Yo nunca había entrevistado a los voluntarios olímpicos y conocer la historia de alguno me pareció interesante.

Nayeli llegó a mi vida de forma incidental a introducirme con alguien que nunca imaginé cómo influiría en mí. Me dio el número de su amiga: Erika Grifaldo. Le llamé y acordamos entrevistarla en su consultorio para hacer un reportaje que saldría en TvAzteca.

Fue una tarde de la primavera de 2016. Erika estaba un poco nerviosa, así que empezamos con grabar algunos aspectos de ella “en acción” y después la entrevisté. Además de dentista, era corredora, hablaba un fluido portugués y con lo capacitada que estaba, la imaginé trabajando en la Policlínica de la Villa Olímpica (que opera 24 horas desde días antes y días después de la realización de los Juegos) quizás auxiliando a Simone Biles, Michael Phelps o Usain Bolt, en alguna dificultad dental.

Para su aventura a Río 2016 me contó que hubo un largo y detallado proceso de selección: aplicar para ser candidato, explicar sus aptitudes, garantizar que podría pagar su viaje y su hospedaje. Todo lo pudo ella, todo con el deseo de vivir esa experiencia de ayudar en medio de la atmósfera olímpica.

Pero no era la primera vez que dedicaba su tiempo a asistir a alguien más. En ocasiones, Erika se ha ido a las zonas serranas de Oaxaca para brindar servicios dentales a los niños que difícilmente tendrían acceso a ellos. La voluntad es una virtud innata en ella, radiante por sobre lo que algunos podrían considerar adversidades como: ser mamá adolescente y en medio del proceso estudiar una carrera tan compleja como la medicina, con subespecialidades como la anestesiología, la cirugía o traumatología, porque así de detallada es la odontología.

Publicamos la entrevista y desde entonces mis emociones olímpicas encontraron un nuevo y cautivante carril por dónde contar historias: la vida de una voluntaria.

Érika llegó a la ciudad carioca y casi a diario descubría algo nuevo: el Cristo Redentor, las banquetas de mosaico que trazan un oleaje en blanco y negro en Copa Cabana o el delicioso paõ de queijo, un bocadito terso muy común en Brasil; pero contrario a las expectativas que teníamos, el Comité Organizador mandó a Erika lejísimos de las playas, hasta Deodoro, para atender a los atletas del pentatlón moderno. Estábamos muy decepcionadas. Ella, con tantos recursos para ayudar de formas tan especiales, estaría haciendo labores más simples de las que imaginábamos; pero quizás esa fue la primera lección para ambas: la voluntad también implica la humildad de saber que, por pequeña o simple que parezca tu ayuda, mereces entregarte en excelencia, hacerlo bien porque tu apoyo es tan valioso e importante como tú mismo sepas apreciar el servicio que desinteresadamente ofreces a los demás.

La verdad Erika no le entendía muy bien al pentatlón moderno…o más bien nada, pero le puso su mejor rostro a la situación. Sonreía, apoyaba y, quizás sin conocer el deporte, empezó a entender a los deportistas, sus complejidades, sus necesidades y sus alegrías. Después de muchos días de ver caballos, espadas, googles, pistolas y spikes, empezó a comprenderlo todo y cuando así fue, en el último día de pruebas, la vida le concedió un momento inédito: ver al primer mexicano en la historia olímpica ganar una medalla en este deporte: Ismael Hernández, con el bronce.

Al ser una sede tan lejana, ni el público mexicano ni la prensa nacional estuvieron allí en ese momento; fue un logro nunca antes visto que pocos presenciaron, sufrieron, lloraron y celebraron en persona, entre ellos, Erika. Se puso feliz hasta tener la piel erizada y, muy a pesar de la distancia, me contagió su alegría.

Desde entonces, nunca perdimos contacto, primero porque se volvió mi odontóloga y luego porque no dejaba de hacer algo sorprendente. Al año siguiente, estábamos a las 5:30am sobre el camellón de Av. Aztecas para verla entrenar rumbo al MaratónCDMX 2017 y publicar un reportaje. Si algo le cuesta a Erika es entrenar de madrugada pero creó un motivo para hacer que valiera la pena salir en la penumbra a trazar esfuerzos en sus piernas: se dispuso a ‘vender’ sus 42 kilometros del maratón capitalino y recaudar fondos para una cirugía ocular que necesitaba una conocida; como ella sola no podría generar todo el recurso, se sumó Héctor Mendoza y los Happy Face Runners que delinearon toda una estrategia integral de ayuda con la que lograron la meta con creces.

Luego Erika volvió al voluntariado deportivo: en el Campeonato Mundial de Paranatación CDMX 2017, donde pasó algo muy triste: alguien robó los pines que con tanto esmero intercambió con voluntarios de todo el mundo, desde Río 2016; a pesar de ello, su espíritu solidario no se detuvo y apoyó en el evento con lo mejor de sí misma.

Después de hacer maratones, la montaña la llamó. Allá arriba comenzó los retos de correr en competencias de más de 50 kilómetros y hubo eventos que incluso ganó.

Pero después, Erika comenzó a sorprenderme de nueva cuenta con otra perspectiva de la voluntad, no solo para concederla a los demás, también para reforzarla hacia uno mismo. Ella, que en un punto de su vida padeció obesidad, que conquistó rutas maratónicas y después bosques y amaneceres, se decidió a construir la versión más fuerte y más difícil de su cuerpo al convertirse en fisicocultrista; algo mucho más profundo que levantar pesas todo el día, algo en nada relacionado con el uso de sustancias prohibidas (un prejuicio común para quienes desconocen este deporte), pero totalmente compatible con una disciplina que puede retarte hasta las lágrimas y tocar los límites de tu carácter hasta la desesperación, hasta exprimir tu voluntad al punto de desear el abandono.

Eso y más superó mi voluntaria favorita. No ganó el concurso de fisicoculturismo, pero no era un evento contra las demás, todo fue para sí misma: fue por conceder lo mejor de su ser aún en sus momentos más oscuros y descubrir que podría lograrlo fue la mejor medalla, un podio de ella que reluce en enseñanza para muchos que tenemos la suerte de seguir su historia.

Contrario a como era hace muchos años, ahora disfruto muchísimo ir a mi citas odontológicas, no solo porque Érika cuida mi sonrisa, muy en especial, porque la provoca.

Historias aleatorias

¡Escríbete!

Disfruto mucho escribir. Es una especie de terapia para ponerme atención y darme tiempo de comprender mis emociones, reflexionarlas y actuar con más inteligencia. Sin embargo, si soy honesta, suelo escribir mucho sobre otras vidas y para otras personas; pocas veces escribo algo propio o para mí y a pesar de ello, hoy empiezo a notar que escribir adquiere un toque fantástico.

Creemos que escribir es un acto casi extinto, aunque lo hacemos más que nunca para entrar en contacto con alguien vía WhatsApp, por ejemplo y también leemos más que antes, pues aunque no sean libros, sí ojeamos publicaciones en redes sociales como Facebook.

Damos mucho hacia los demás en escribirles o dedicar lecturas a los mensajes que nos envían, pero no muy seguido nos atrevemos a entrar a la casa de nuestras emociones y deseos para enfrentarlos y entenderlos.

En estos días de confinamiento, me he acercado a algunas líneas de la Katy que escribía a los siete años de edad, de la que, con sueño, cansancio y hambre, ya planificaba una meta nueva, o de la que se propuso un reto que logró cumplir.

De entre las líneas que más me gustan, está esta hojita azul. Entonces trabajaba en el Diario Deportivo Récord, vivía en Coyoacán (al sur de la Ciudad de México) y casi a diario debía ir al Centro Deportivo Olímpico Mexicano, CDOM, (al norte de la capital y que colinda casi con el municipio de Naucalpan, Estado de México). El traslado implicaba poco más de una hora si me iba por la Línea 2 del metro: desde la estación General Anaya hasta Toreo o Cuatro Caminos eran 23 paradas y de allí salía para tomar un transporte hacia el CDOM.

Además, el camino era largo desde la estación Toreo hasta el autobús. Había entre ambos puntos muchos puestos ambulantes y en uno de ellos me detuve a comprar una pequeña libreta. Era un lunes de diciembre de 2004. Era mi cumpleaños y en ese momento no sé por qué consideré que mi libretita sería un buen “autorregalo”, así que en la primera página me escribí una dedicatoria.

No diré, como Alejandro Jodorowski, que estas líneas se trataron de psicomagia, no fue así. Trabajé muy duro, me esmeré muchísimo y estudié a conciencia.

Exactamente ocho meses después de escribir esa carta, el 13 de agosto de 2005, bajaba del avión que me llevó desde Ámsterdam hasta la capital de Finlandia: Helsinki, donde tuve la gran oportunidad de cubrir los Campeonatos Mundiales de Atletismo, en los que Ana Guevara ganó la última de sus tres medallas mundiales (bronce en 400m), el ecuatoriano Jefferson Pérez conquistó un oro (20km marcha), Yelena Isibáyeva iniciaba el reluciente brillo de su nombre en el mundo (ganó oro y récord en salto con pértiga), Kenenisa Bekele siguió la estela hacia un camino de leyenda (ganó oro en 10,000m) y Usain Bolt tocó por vez primera las mieles mundialistas aunque se lesionó en la final de 200m…un sinnúmero de cosas más sucedieron y otras tantas viví yo. Tal como me lo escribí en esa carta: ¡Llegué allí!

Después me dio por el gusto de enviar postales. Enviaba postales a mi familia desde donde estuviera. Al llegar, después de instalarme en el hotel, lo primero que preguntaba era la ubicación del servicio postal y si en el camino se atravesaba alguna tarjeta con una foto linda del lugar en el que estaba, la compraba para escribir en la noche, al terminar de trabajar.

Casi siempre bajaba del vuelo de regreso a México y mis postales aún no llegaban a casa; muchas se perdieron en el camino, pero de las que escribí y lograron llegar al destino final, me mandé a mi ésta, en la madrugada en que se clausuraron los Juegos Panamericanos de Río de Janeiro, Brasil, en 2007.

Aquí no hubo un ‘proceso mágico’ pues aunque lo escribí, lo deseaba y trabajé muy duro por ello, no llegué a China. No fui a los Juegos Olímpicos de Beijing 2008 y, por doloroso que fue trabajar tan duro por seis años continuos y no lograrlo, decidí que esa ausencia en mis metas no definiría mi camino, que podría crecer aún más y con nuevas oportunidades de llegar a nuevas experiencias. Los sueños no han parado.

Tampoco se detuvieron las cartas. A veces a las 2:00am al terminar la jornada laboral, me daba algun tiempo para mandarme un mensaje, como este, a punto de iniciar los Juegos Centrocaribeños de Veracruz 2014.

Desde el pasado, me he mandado algunas líneas, pero muy a mi favor, he recibido muchísimas más.

Todas, desde que aprendí a escribir, las tengo guardadas en una canasta cuyo destino ya dije, pues quiero que esta canasta acompañe mi funeral, por si alguien gusta leer alguna.

Entre las reliquias que conservo, está el plan de una misión. Yo tenía nueve años y con mis amigos Ricardo y Fernando planificábamos que, al crecer, viajaríamos al Triángulo de las Bermudas y tras un sinnúmero de investigaciones (preguntando a nuestros papás y leyendo revistas, que eran nuestras máximas fuentes de información) concluimos que necesitaríamos un montón de cosas, algunas incluso las deberíamos inventar. Cuando teníamos un proyecto “más o menos claro” un día llegó Ricardo con dos hojas en las que plasmó todas nuestras ideas del viaje y aún lo tengo porque uno no sabe si en alguna emergencia se pueda necesitar de esta información anticontingencias. (De mi amigo Ricardo siempre me sorprendió su gran talento para dibujar en una época donde no se sabían valorar las virtudes artísticas, pues con frecuencia la maestra lo humillaba por no entender matemáticas; por suerte, él vivía en un mundo mucho más creativo y elevado que esos insultos).

En fin, que escribir es un placer que nos merecemos muy seguido y entre la distancia, hoy es un buen momento para expresar lo que sentimos a quienes queremos, estén cerca o lejos o para escribirnos a nosotros también. Puede doler, pero también puede sanar.

El tiempo le irá dando más valor a nuestras letras, podremos escribirnos nuevas cartas y cuando llegue el futuro y reencontremos nuestros textos, entre sonrisas y lágrimas nos sorprenderá descubrir quiénes éramos cuando nos dejamos ese mensaje y hacia donde avanzan nuestras líneas, con un nuevo recado por dejar.

Historias aleatorias

Mi mamá es un hada

Antes de comenzar: me confieso profundamente egoísta y algo cobarde. Por muchos años he sido capaz de viajar en lo más profundo de historias ajenas para salir a contarlas, pero yo misma he sido temerosa en adentrarme a los lugares más sensibles de mi corazón y compartirle al mundo las joyas que en él encuentro. Pero aquí va una, una muy valiosa.

“Mamá que hable Osito”. Así le decíamos mi hermana y yo a mi mami por las noches, pues antes de dormir, ese pequeño oso guiñol con corbata de moñito platicaba con nosotras ¡Era tan divertido! ¡Hacía cosas tan chistosas! Después de platicar con Osito, nos sentíamos tan felices; era un momento de alegría y olvido, pues por esas fechas, mi hermana continuaba un prolongado tratamiento entre cirugías y rehabilitaciones, después de que en un accidente padeció quemaduras de hasta tercer grado.

Entonces no lo sabía, pero hoy veo que admiro muchísimo a mi mamá. Después del cansancio en el trabajo, atender pendientes en casa, cuidar la situación financiera, llevar a mi hermana al hospital y el dolor que le causaban las secuelas de ese accidente, su prioridad en esas noches era vernos felices.

Mi mamá es un hada. Aun cuando la vida se plagara de problemas, mi mami hacía magia y nos resguardaba de cualquier dificultad en un invisible pero resistente domo blindado, que creaba su corazón para nosotras: la protección de su amor incondicional; con él hacía que hasta la más grande dificultad se viera ínfima comparada con la simpleza de nuestra felicidad y nuestras sonrisas.

Su fortaleza para hacernos sonreír y sentirnos seguras, aun entre las adversidades, es una de las múltiples pruebas de su amor y uno de sus más grandes ejemplos en mi vida.

Hay cosas de ella que disfruto desde muy pequeña, una es escucharla cantar. ¡La voz de mi mamá es tan hermosa! Era yo muy chiquita pero recuerdo que al escucharla yo cerraba los ojos, y percibía cómo, a la par de su voz, las cuerdas de la guitarra obedecían a las yemas de sus dedos. Verla cantar se convirtió en una inspiración muy profunda en mi vida y entonces quise aprender a hacerlo yo también; pensaba adoptar eso como una herencia de sus manos a las mías, sin darme cuenta que en los fundamentos de mi ser, ya estaba ella, mi primera y más grande maestra, mi ejemplo, mi mamita.

Pero al aprender a tocar la guitarra, me di cuenta de los más simples detalles: que al principio duelen mucho los dedos y que poco a poco se hace callos en la mano que aprieta las cuerdas; que es necesario coordinar que una mano pise cuerdas y otra las haga sonar, mientras también hay que recordar la letra y cantar; pero especialmente, me di cuenta que al cantar, ella también me daba muchas enseñanzas. A veces me hacía sentir nostalgia, pero regularmente cantaba con valor. Valor es lo que más he aprendido de ella.

Yo llegaba al mundo en los últimos alientos del otoño y ella con sólo 20 años y sin instructivo alguno sobre cómo atender a una bebé rebelde, se dejó guiar por el amor y lo hizo en grande para cuidar de mí; entre sus brazos me arrullaba y protegía y desde entonces sé que estar con ella es como si la paz tuviera un perfume: abrazarla, respirar profundo y sentir su aroma hace de mi mundo un lugar hermoso.

Mi mamá es un hada y sus manos son mágicas: un día puede crear de la nada una hermosa sirena o darle vida a un elefante que cabe en la palma de mi mano, pero al siguiente puede quitar mis preocupaciones al acariciar mi cabello mientras me peina y cuando termina de hacerlo, me despeino para que de nuevo adentre sus dedos en mi cabello; podría hacerlo mil veces hasta sumirme en un sueño, mientras sonrío.

Gracias a mi mami viví miles de aventuras en lugares fantásticos que después supe, se llaman museos. ¡Nos encantaba ir a museos! A día de hoy es de las cosa que más disfruto hacer. Gracias a ella cada paseo era conquistar el capítulo de una aventura y era aún más divertido porque a veces mi mami nos llevaba vestidas de algún personaje. Mi mami es un hada que hace magia hasta con el tiempo; entonces veía tan común que ella, además de todas sus ocupaciones, hiciera un espacio en la agenda para coser nuestros disfraces y hoy daría lo que fuera por recuperar el mío de Caperucita Roja con el que íbamos a Chapultepec y mi hermana iba de conejito; o los que hizo cuando era Día de las Madres o de la Primavera o para las Pastorelas. Siempre hizo tanto. Siempre ha hecho mucho más de lo que “debe”, para llenar de ternura y amor cada acto hasta tocar los límites de lo que “quiere”.

Mi mami me enseñó a ser atenta con las personas desde que era yo muy pequeña. Una ocasión hubo visitas en la casa y mientras los adultos platicaban, me fui a la cocina a preparar las viandas de nuestros invitados, pero cuando llegué a la sala, con charola en mano, todos morían de risa, pues puse en ella lo que a mis cuatro años de edad tenía al alcance: los bolillos duros que mi abuelita había dejado para hacer pan molido y un poco de agua simple. Aunque yo no entendía que eso no sería apropiado, sí entendí que mi mami valoraba mucho mi intención y mi ternura, características que solo son reflejo de lo hermosa que es ella misma, porque sin ella no habría yo aprendido a ser así.

En los viajes por carretera, en verano nos íbamos de vacaciones a ver a nuestra querida familia en Guadalajara. Mi mami nos acondicionaba una cama en la parte de atrás del auto para que viéramos cómo cambia el color del cielo, su firmamento, el albor del sol y su caída. Siempre me ha enseñado lo valioso que es mirar a las estrellas.

He visto a mi mamá cruzar por las batallas más cruentas, lidiar con monstruos que parecían indestructibles y he visto cómo de su corazón emerge con la fuerza para engrandecer su valor y hacer de lo adverso una enseñanza.

Hace años, cuando me rompí el pie, ella se encargó de cuidarme, a cada momento, de darme felicidad en un proceso doloroso, de salir a pasear aunque implicara cargaruna silla de ruedas; entonces también me compartió algunos secretos de su magia: me enseñó a tejer. No lo hago tan bien y a veces me desespero, pero cada vez que lo intento, pienso en ella y en cuánto me gusta verla cuando teje.

Mi mamá ha dedicado su vida a enseñarme, aun cuando he sido una alumna irreverente, difícil y rebelde. Con su amor incondicional, fue paciente, para amarme aun conociendo las peores versiones de mi ser, aun cuando fuera difícil tratar de comprenderme (porque hubo una época en la que ni yo misma me entendía) y a pesar de ello, siempre ha estado dispuesta a ayudarme; aunque a veces me viera tomar decisiones que claramente me llevaban a caer, ella a veces me ha advertido y otras, sabe que necesito vivir esa experiencia y, por doloroso que ha sido, respeta mis locuras y sus consecuencias; siempre está lista para recibirme después de mis tropiezos, para abrazarme y demostrarme que puedo dar más, llegar más lejos, soñar más alto, potenciar lo mejor de mí.

Mi mami me ha enseñado que es una falta de respeto no dar lo mejor de uno mismo en honor a los dones y las bendiciones que recibe y que si quiero resultados excelentes, antes debo vivir cada momento en excelencia.

Conocerla en sus distintas facetas me inunda el corazón de amor. Ver su versión como una hija responsable, cuidadosa y amorosa, que hasta el último aliento de mis abuelitos dio todo lo mejor para ellos, compartirme el dolor de despedirse de ellos y hasta a veces puedo ver la añoranza que nació en su corazón ahora que no están; pero también conocerla como abuelita me ha hecho disfrutar de su alegría, su risa y sus travesuras. ¡Me hace tan feliz! Al verla sólo pienso: “Mami: espero cada día parecerme más a ti”.

Mi mami ha sido mil veces mejor mamá de lo que he sido como hija. Su bondad, sabiduría, creatividad, alegría, inundan mi corazón de su presencia.

No tengo tantos recuerdos en la mente como la cantidad que guardo en mi corazón. Gracias mami por todo lo que me has dado, anticipadamente te agradezco por todo lo que aún está por llegar y te prometo honrar todas las alegrías, enseñanzas y lágrimas que hemos vivido juntas; ni una experiencia ha sido en vano.

Te amo mamá.